El candidato necesitaba los 176 votos de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, pero sólo logró 168 respaldos, todos socialistas, frente a 23 abstenciones y 158 votos en contra. Hubo una diputada socialista que no se encontraba en la Cámara.
PP, ERC y UPyD votaron en contra, mientras que los miembros de CiU, PNV, CC, NaBai, BNG e IU se abstuvieron.
La segunda votación será el próximo viernes, cuando a Zapatero le bastará la mayoría simple.
'Procede someter la misma propuesta a nueva votación, conforme a lo que prevé la Constitución (...) que impone un plazo de 48 horas, por tanto el pleno de la Cámara puede reunirse a partir de las 12:50 horas del próximo viernes 11 de abril', dijo el presidente de la Cámara, José Bono, tras la votación.
El líder socialista se convierte de esta manera en el primer presidente electo tras la restauración de la democracia que necesita de una segunda ronda para ser investido. El único precedente es Leopoldo Calvo-Sotelo en 1981, pero el entonces aspirante de UCD no fue elegido en las urnas.
Una vez que Zapatero sea investido, dará a conocer la configuración de su Gobierno el próximo sábado.
El tono del debate de investidura para la IX Legislatura fue algo más amable del imperante en los cuatro años pasados, caracterizados por los constantes enfrentamientos entre los dos principales partidos del país.
TONO MÁS SUAVE
En su primera intervención del martes, Zapatero planteó, entre otras cosas, una batería de medidas económicas para hacer frente a la ralentización mundial y además convocó al líder de la oposición, Mariano Rajoy, a una reunión para tratar los problemas del país, con el terrorismo como principal tema de debate.
Rajoy reiteró el miércoles su ofrecimiento de alcanzar acuerdos.
'No sólo ofrezco, sino que pido que cuando se hable de terrorismo, de modelo territorial, de Pacto de Toledo, y por tanto de sostenimiento de nuestro sistema de pensiones, de política exterior y de justicia, pido que se pacte con el partido que yo represento', dijo Rajoy tras la votación.
El portavoz de ERC, Joan Ridao, explicó su voto en contra al considerar que el candidato socialista ignoró sus reivindicaciones durante el debate y demostró que de la España plural ha pasado a 'una y diversa'.
Aún así, el portavoz catalán aseguró que esta decisión no condiciona el diálogo futuro con el Gobierno español.
La abstención fue la opción más repetida entre los grupos minoritarios. Izquierda Unida emitió este voto esperando que la IX Legislatura suponga 'un cambio de talante'.
'Homogeneizar la izquierda y luego no querer acuerdos no tiene buenos resultados', auguró Llamazares.
Las formaciones catalanas que se abstuvieron, CiU e ICV, lo hicieron desde un punto de vista 'crítico'.
El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, justificó su decisión alegando que el candidato socialista había atendido las peticiones de CiU en el debate, comprometiéndose incluso a estudiar la viabilidad del trasvase del Ródano y a publicar las balanzas fiscales.
/Por Inmaculada Sanz Hidalgo y Edgar Aribau/


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