Cuando está a punto de cumplirse medio año de los disturbios de Cañada Real Galiana que tuvieron su origen en el derribo por orden judicial de una vivienda ilegal, reuba la calma en el poblado.
La resistencia de los vecinos de este núcleo de infraviviendas, que llegaron a enfrentarse cuerpo a cuerpo y a pedradas con la policía, no pudo evitar que el 18 de octubre pasado tiraran abajo la unifamiliar de Abdul enterrando bajo cascotes todos sus pertenencias.
Hoy, sin embargo, Abdul sigue siendo un vecino más de Cañada Real. Su casa fue reconstruida en el mismo solar y gracias a los donativos de los habitantes del poblado. La unidad vecinal habría conseguido además la paralización de los desalojos, según informa La Razón.
Cañada Real Galiana es un asentamiento a las afueras de Madrid en el que residen más de 30.000 personas en unas 2.000 edificaciones irregulares.


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