No es una obligación como tal, pero se considera un gesto de buena educación. Ceder el asiento en el bus a una persona mayor o a una mujer embarazada se ha convertido en una actitud cada vez «más extraña, menos habitual».
Una campaña de sensibilización instará a los viajeros de Bilbobus a levantarse y dejar el asiento a estos viajeros con más necesidades. Se llevará a cabo en los próximos meses. «Puede parecer de perogrullo, pero se está viendo que hay cada vez más personas con mala educación», señaló ayer el concejal de Transportes, Asier Abaunza.
Lo que también recordará el Ayuntamiento en la misma campaña es la obligación de los viajeros, según incidió el concejal, de ceder los cuatro asientos delanteros reservados para personas con movilidad reducida.
Y entre este colectivo, el Ayuntamiento ha decidido incluir a los padres con un niño en brazos. Es una de las novedades de la modificación de la norma de los cochecitos de bebé que, como ya adelantó este diario, permitirá entrar cuatro sillitas pequeñas en los buses.




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