Alexánder Maliutin, un polifacético músico siberiano de 56 años, había dedicado su vida por completo al mundo de la música. Era lo único que sabía hacer. Su primera gran proeza la realizó hacía ocho años cuando tocó el acordeón cabeza abajo durante más de cuatro horas.
Tras varios años desafiando al destino, y tras sortear algunas dificultades para hacerse un hueco en el panorama musical, quería dar un giro a su trayectoria profesional y, para ello, se presentó en el concurso "Minuta Slavi" (Minuto de gloria), de la televisión pública rusa (OTR).
Durante una de las pruebas, el músico interpretó la célebre "Marcha Turca" de Mozart. Y lo hizo de una forma especial: de espaldas al piano. Sin embargo, a pesar de que tuvo una gran acogida, al jurado no les gustó que finalizara la pieza tocando con los dedos de los pies, según recoge el diario ABC.
Este fue el detonante de su eliminación. Una de las miembros del jurado, Tatiana Tolstaya consideró que era "de mal gusto" y "poco estético", por lo que su puntuación fue la más baja. A pesar de las duras críticas, Yuri Gáltsev, otro de los miembros del jurado, defendió su peculiar interpretación.
La presión ejercida por aquellas críticas desencadenó un triste final. Aquel "sonado fracaso" le hundió en una profunda depresión, hasta el punto de guardar definitivamente sus instrumentos en el armario. Incluso perdió el trabajo que tenía de animador en una guardería. Meses después de pasar por el programa, se suicidó colgándose de una soga. Su cadáver fue encontrado semanas después por su viuda.




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