El Reino Unido está agarrándose al "cheque" con todas sus fuerzas.
En declaraciones a la entrada de la cumbre, el ministro de Asuntos
Exteriores, Jack Straw, aseguró que la propuesta luxemburguesa de congelar la
devolución anual -conocido como cheque británico- al nivel previo
de la ampliación hasta 2013 "no es aceptable para nosotros". "La
devolución está completamente justificada y si es necesario usaremos el
veto", aseguró.
En el periodo presupuestario 2007-2013 objeto de negociación,
España y sus regiones dejarán de ser las principales beneficiarias de
las ayudas estructurales de la UE, tanto por su propio crecimiento como
por la entrada de nuevos socios más pobres, y se reducirán notablemente los 62.387 millones de euros que habrá recibido entre 2000 y 2006.
Bruselas ha reconocido que España no hubiera superado esa media si no se hubiera producido la ampliación a 10 nuevos Estados mucho más pobres que han hecho caer esa RNB. De ahí que España insista en no perder de golpe todas las ayudas y ha pedido que se conserven hasta 2012, mientras que la propuesta de la Presidencia presentada este miércoles habla sólo de dos años, hasta 2008, y fija la cantidad en 2.000 millones de euros.
También habrá una fuerte pérdida para España en los fondos estructurales que reciben las Comunidades Autónomas más pobres, es decir, las que tienen un Producto Interior Bruto (PIB) por habitante inferior al 75% de la media de la UE. En el actual periodo pertenecen a ese grupo 10 Comunidades Autónomas españolas, más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que en total habrán recibido 42.982 millones de euros.
El "cheque británico"
Por otra parte, Luxemburgo ha sugerido congelar el cheque británico, la discutida devolución por un valor de 4.600 millones de euros anuales a Gran Bretaña, y ha hecho algunas concesiones a los grades contribuyentes netos de la UE, Alemania, Holanda y Suecia, al recomendar que paguen menos que ahora al bloque.
Los líderes de la UE sonaban el miércoles sombríos sobre las perspectivas de alcanzar un acuerdo
en la cumbre del jueves y el viernes, donde se prevé que el primer
ministro británico, Tony Blair y el presidente francés, Jacques Chirac,
se enfrenten por la devolución y el gasto agrario de la UE.
El proceso de ratificación de la UE
Lo más probable es que los jefes de Estado y de Gobierno decidan aparcar el proceso de ratificación
de la Constitución europea. Tanto la presidencia luxemburguesa como la
Comisión creen conveniente una "pausa de reflexión" para prevenir que
el 'no' francés y holandés origine un efecto dominó en los países que
tienen pendiente la consulta.
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