Filipinas ha impuesto el toque de queda nocturno, después de que un grupo de militares se amotinaran para pedir la dimisión de la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo.
La medida se aplicará en la capital y las provincias del centro y sur de la isla de Luzón. Entrará en vigor a medianoche y durará hasta las 5 de la mañana en Manila y dos regiones colindantes con la capital.
Aunque los líderes rebeldes se rindieron al mediodía a las tropas del Gobierno filipino, las cuales irrumpieron en el lujoso hotel "Península" en Makati en el que los militares se habían atrincherado, las fuerzas de seguridad siguen en máxima alerta.
El general Danilo Lin, y el oficial del Ejército y senador Antonio Trillanes, indicaron que habían decidido entregarse para evitar la perdida de vidas humanas.
Soldados fuertemente armados y miembros de la Policía han establecido puestos de control en los accesos al palacio presidencial de Malacañang, además de en las principales vías del país para interceptar a posibles seguidores de los amotinados.
Según mandos de la Policía en varias provincias de la isla de Luzón, la situación en sus áreas de control es normal, mientras instaron a sus agentes a continuar con las labores de seguridad.




Grecia pacta un nuevo recorte de 325 millones
La 'muchachada' regresa con 'Retorno a Lilifor'
Los Ruiz-Mateos usaron el dinero de inversionistas para sus hipotecas
Demanda por la estatua que parodia Franco
Retratos de la crisis de EE UU en los años treinta
Tost: "Alguersuari y Buemi tienen que estar agradecidos a Toro Rosso"
Invertir más en educación no garantiza mejores resultados
Al menos 500 personas han muerto por el uso de 'tasers'



¡Sé el primero en hacerlo!