Los problemas para millones de usuarios del transporte público francés continúan este martes en el octavo día de huelga, a excepción de ligeras mejoras, en espera de que en las próximas horas se abran negociaciones en las empresas.
Ayer, el presidente Nicolas Sarkozy rompió su silencio para asegurar que no va a ceder ante las presiones de los sindicatos.
Los problemas generados por este paro han mejorado algo estos días.
Sin embargo, la compañía ferroviaria denunció "una acción coordinada de sabotaje" en las redes de alta velocidad del Este, el Atlántico, el Norte y el Sureste "destinada a impedir la reanudación observada del tráfico". Según un responsable de la empresa citado por el diario Le Monde, estos sabotajes han incluido varios incendios.
Punto de inflexión
Los pasajeros podían utilizar alrededor del 75% de los tranvías en la región de la capital y la mitad de los autobuses, mientras la situación seguía siendo muy difícil en los trenes de cercanías, con la línea que conecta París con los dos aeropuertos de nuevo completamente paralizada a primera hora.
El día de hoy, tras la coincidencia ayer del movimiento con otra huelga de los funcionarios por los salarios, puede marcar un punto de inflexión en esta protesta contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, con el inicio de negociaciones en la SNCF y en la RATP en presencia de representantes del Gobierno.


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