Se dice que el ser humano es optimista por naturaleza, porque tiende a creer que vivirá más que la media o que su equipo favorito ganará la Liga de este año: ahora un equipo de científicos ha descubierto el mecanismo neuronal que regula el optimismo.
Según un informe publicado el miércoles por la revista británica Nature, los investigadores recurrieron a una resonancia magnética funcional del cerebro para examinar cómo genera nuestra cabeza la predisposición a esperar que sucedan acontecimientos positivos aunque no tengamos evidencia alguna.
Dirigido por la profesora Elizabeth A. Phelps, del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York, el equipo de científicos descubrió que cuando los individuos imaginan los éxitos que les depara su carrera profesional, por ejemplo, aumenta la actividad en la amígdala y la corteza cingulada anterior del cerebro.
Se trata de las mismas regiones que anteriormente se han vinculado con la experiencia del dolor y del pesimismo.
Por ello, sus autores sostienen que los resultados podrían ayudar a explorar también los mecanismos esenciales que conducen a la depresión y a los pensamientos pesimistas.




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