En la perrera de Puerto Real, en Cádiz. Perros y gatos muriendo poco a poco víctimas de la asfixia, agonizando muy despacio ‘gracias’ a una inyección paralizante muscular que puede conseguir cualquier persona. Con 35 euros se puede comprar cantidad suficiente para eliminar a miles de ellos.
La Guardia Civil , tras una denuncia de la asociación El Refugio, ha llamado a declarar como imputados a los responsables de la perrera de Puerto Real, en Cádiz. Se trata del dueño, la directora, el veterinario titular y uno de los trabajadores del centro.
Los malos tratos, según la protectora, no son aislados, sino que ocurren cada año. En la perrera se recogen miles de perros y gatos de toda la provincia que terminan siendo sacrificados de la forma descrita; es decir, con el máximo sufrimiento posible.


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