Cientos de radicales islámicos resisten en la Mezquita Roja de Islamabad pese a la amenaza del Gobierno de lanzar un asalto contra unas instalaciones en las que hay un indeterminado número de niñas cuyos angustiados padres no las han podido recoger.
En las últimas horas, varias explosiones y disparos se han escuchado en los alrededores de la Mezquita Roja de Islamad, tras varios días de asedio.
El detenido líder de la Mezquita Roja de Islamabad, el clérigo Abdul Aziz, pidió a los radicales atrincherados en el templo que se rindan, aunque en las últimas horas lo han hecho sólo unas docenas de mujeres de su seminario pese a la amenaza de asalto de las fuerzas de seguridad.
El "maulana", o maestro, Aziz, quien fue arrestado ayer cuando abandonaba la mezquita camuflado bajo un burka negro , hizo ese llamamiento en una "entrevista" con la televisión estatal, pero su hermano, Abdul Rasheed Ghazi, que resiste en el interior del templo, mantuvo que ha sido forzado a hacerlo.
Niños como escudos humanos
El líder capturado del movimiento estudiantil de estilo talibán de la mezquita dijo en una entrevista difundida en la televisión estatal que aún había 850 estudiantes en el interior del complejo, entre ellos 600 mujeres y niñas, pero añadió que sólo 14 hombres estaban armados con fusiles kalashnikovs, granadas y bombas de petróleo.
No están siendo usados como escudos humanos, sólo les dimos pasión por la guerra santa
Un coronel de las fuerzas paramilitares que asedian la mezquita ofreció un relato diferente.
"Definitivamente, son niños. La mayoría son de áreas remotas", dijo el coronel Masha Allah. "Algunos de los que salieron de la madraza nos contaron que habían permanecido encerrados en una habitación", añadió.
Asedio sin luz ni agua
Rodeados por fuerzas paramilitares, soldados y policías con blindados y armamento pesado, los integristas han hecho caso omiso del llamamiento del líder de la Lal Masjid (Mezquita Roja), el "maulana", o maestro, Abdul Aziz, para que se rindan, aunque su hermano, que comanda a los rebeldes, asegura que le forzaron a ello.
Desde dentro de la mezquita, donde el agua y la luz han sido cortados en días de fuerte calor en Islamabad, Ghazi exigió que el Gobierno garantice que no se tomarán medidas legales contra los radicales si deponen las armas.
Después expirar el último ultimatúm a las 13.00 horas locales (08.00 GMT), los medios paquistaníes informaron de que el presidente, Pervez Musharraf, se había reunido con los responsables de gestionar esta crisis para evaluar la situación.
Salida pacífica
Según una fuente oficial, los seminaristas que han abandonado la Mezquita en los últimos días dijeron a las autoridades que la mayoría de ellos querían rendirse, pero que el clérigo Ghazi no se lo permitía.
Este último ya actuó como negociador el pasado abril, cuando los responsables de la mezquita reclamaron al Gobierno la imposición total de la Sharia o ley islámica y crearon un tribunal paralelo al estilo talibán encargado de su observancia, asegurando tener a 10.000 hombres dispuestos a atentar en nombre de la "yihad".
Aunque la Mezquita Roja está desde hace tiempo en el ojo del huracán por las proclamas fundamentalistas de sus líderes, hasta ahora el Gobierno de Musharraf había evitado usar la fuerza para no abrir un nuevo frente de crisis en el país.


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