Las personas con trastornos mentales denuncian la discriminación que padecen

  • Este concepto incluye enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, pero también la depresión y la ansiedad.
  • Uno de cada tres catalanes no sabe si trabajaría con alguien con un trastorno mental diagnosticado, según una encuesta de la Generalitat.
  • Ino, voluntaria de Obertament, explica su caso a 20minutos: "Si hubiera estado de baja por otra cosa, no me hubieran echado".
Ino, voluntaria de Obertament, explica su caso para normalizar los trastornos mentales.
Ino, voluntaria de Obertament, explica su caso para normalizar los trastornos mentales.
ALBERTO MARTÍN / OBERTAMENT
Ino, voluntaria de Obertament, explica su caso para normalizar los trastornos mentales.

Uno de cada cinco catalanes no confiaría en una personas con un problema de salud mental para cuidar de alguien (16%), uno de cada tres no sabe si trabajaría con alguien con un trastorno mental diagnosticado (21%) y la mitad (51%) no sabe si confiaría en ella para darle responsabilidad. Estos son algunos de los datos recogidos a través de la Encuesta de Salud de Cataluña (ESCA), que la Generalitat realiza periódicamente y que incluyó una serie de preguntas de Obertament sobre cómo la sociedad percibe la esquizofrenia o el trastorno bipolar, pero también la depresión y la ansiedad, que cada vez afectan a más personas.

Los resultados constatan los prejuicios existentes pese a tratarse de enfermedades muy habituales: una de cada cuatro personas sufrirá una enfermedad mental a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo en 2013 el 12,4% de los catalanes corría el riesgo de sufrir un trastorno mental, casi un punto más de antes de que estallara la crisis, según la ESCA.

Para combatir el tabú existente, Obertament lanzó en 2011 una campaña en busca de un famoso que admitiera públicamente que sufría un trastorno mental igual que ocurre con el cáncer o el alzhéimer, pues ayudar a normalizar la enfermedad. Sin embargo, ninguno dio el paso. "No fue un fracaso sino como una constatación del tabú", afirman desde la entidad.

Los efectos del estigma

Ante los prejuicios, muchos enfermos optan por no informar de su trastorno, especialmente en el entorno laboral. Ino fue hospitalizada hace casi 20 años, cuando tenía 27, por la enfermedad mental que padece. "Cuando me reincorporé al trabajo, me despidieron y caí en una depresión. Si hubiera estado de baja por otra cosa, no me hubieran echado", explica a 20minutos.

"Fue de la noche a la mañana. Hasta que no te pasa no te lo puedes creer", explica esta activista de la campaña de Obertament No facis com si res: Dóna la cara (no hagas como si nada, da la cara), quien anima a todos los enfermos a visitar un especialista, pues muchos se resisten a ir al médico por miedo, lo que retrasa el tratamiento y agrava el problema.

Afortunadamente, Ino contó con el apoyo de su familia y su marido, con quien ahora tiene dos hijos, pero cuando consiguió otro trabajo se guardó de decir nada sobre su enfermedad. Además, "al no hablarlo parece que eres la única pero afecta a mucha gente", recuerda. Sin embargo, hace tiempo, optó por revelárselo a su entorno e, incluso, lo ha contado públicamente. Sus amigos, asegura, suelen mostrarse incrédulos y es que, según la ESCA, el 42% de los catalanes cree que los enfermos tienen alguna cosa que permite distinguirlos.

Ino admite que no es fácil reconocer la enfermedad tanto por los prejuicios sociales como el "autoestigma", pero "hay que aceptarlo sin vergüenza ni miedo". Una vez aceptado y tras visitar a un profesional, recuerda que es necesario se responsable con la medicación y esforzarse porque solo con los fármacos no es suficiente. Ahora se encuentra bien y lleva una vida normal, y es por eso que ha optado por "dar la cara para ayudar a normalizar" los trastornos mentales y pide "dar una oportunidad porque sin comprensión de las empresas, las familias y los amigos, se puede agravar".

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