El miércoles por la noche, la Cámara de Representantes acordó, con 218 votos a favor y 208 en contra, una ley de gastos militares con 124.200 millones de dólares, que incluye cerca de 100.000 millones para las operaciones en Irak y Afganistán.
La clave de la disputa es una cláusula no vinculante que pide la retirada de las tropas de combate en Irak, que comenzaría en octubre y debe concluir para el 1 de abril de 2008.
Pero el proyecto legislativo, además de profundizar las divisiones entre los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, tiene nulas probabilidades de convertirse en ley.
Amenaza de veto
A lo largo del debate y votación en ambas cámaras del Congreso de EEUU, el presidente George W. Bush ha mantenido una posición inamovible y advertido de que vetará cualquier proyecto de ley que intente establecer una agenda para la salida de los cerca de 155.000 soldados desplazados en Irak.
Según fuentes allegadas a la Casa Blanca, se prevé que Bush cumpla su amenaza de veto el próximo 2 de mayo, cuando se cumplen cuatro años desde que declaró, desde un portaaviones, que Irak era "misión cumplida".




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