Analistas señalaron que el resultado de las elecciones deja un final abierto en el que los ecuatorianos decidirán si se alinean con el eje Caracas-La Paz-La Habana o si se mantienen en sintonía con Washington como sus vecinos Colombia y Perú.
Escrutado el 70,59 por ciento de las 36.613 urnas, el Tribunal Electoral otorgaba el 26,66 por ciento de los votos válidos a Noboa, uno de los hombres más ricos de Latinoamérica que promete convertir a un país marcado por la caída de tres presidentes desde 1996 en un modelo de capitalismo.
Correa, que encabezaba los sondeos previos de intención de voto por varios puntos de ventaja, tenía el 22,5 por ciento de los votos.
Noboa, que cumplirá 56 años en noviembre, no dudó en calificar de 'comunista' a Correa y en ratificar su defensa del libre mercado, la dolarización y la alineación total con Washington.
También marcó distancias con Venezuela y Cuba y señaló que la isla sufre la 'dictadura' del comunismo 'por más de 40 años'.
Por su parte Correa, de 43 años, amigo del mandatario venezolano Hugo Chávez, moderó su discurso radical en el que invitaba a 'dar con la correa' a los políticos tradicionales.
El ex profesor de economía formado en Estados Unidos y que criticaba a la dolarización que rige en Ecuador desde el 2000 y las políticas de Washington definió los ejes de la batalla que se librará el 26 de noviembre en los comicios, entre 'aquellos que todavía queremos una patria y aquellos que quieren convertirnos en el gran mercado'.
En lo que los dos candidatos coincidieron fue en señalar que el futuro de la nación andina, donde el 60 por ciento de la población es pobre y 1 de cada 10 personas está desempleada, se jugaba en las elecciones.
El reto de Correa será demostrar que la reforma de la Constitución es tan importante como la creación de empleos para contrarrestar el impacto de los postulados de Noboa, quien ha afirmado que Dios le encomendó la tarea de buscar un mejor futuro para un país víctima de los agrios conflictos políticos.
Por su parte, Noboa tendrá que derrotar el sentimiento antimercado que prevalece en un país que eludió la ola privatizadora que recorrió la región en la década de 1990 juntando tras su figura a los partidos hegemónicos, grandes perdedores de la jornada, pero que cerrarían filas tras él para frenar a Correa.
El presidente electo asumirá en enero el reemplazo del independiente Alfredo Palacio, quien tomó las riendas del país desde la vicepresidencia tras la destitución en abril del 2005 de Lucio Gutiérrez en medio de una batalla entre distintas facciones por el control de la Corte Suprema de Justicia.*.


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