Los comentarios realizados la semana pasada por el ahora líder de la Cámara de los Comunes provocaron la ira musulmana, convulsiones políticas y comentarios públicos de que había expresado un sentimiento albergado silenciosamente por mucha gente.
La polémica surgió después de que Straw, cuyo distrito electoral del norte de Inglaterra tiene una gran comunidad musulmana, revelara que había pedido a las mujeres que visitaran su oficina que se quitaran el velo, diciendo que éste actuaba como 'una declaración visible de separación y diferencia'.
Sin embargo, defendió el derecho de las musulmanas a llevar el tradicional pañuelo o hijab, a diferencia el Gobierno francés, que los prohibió de los colegios estatales, provocando protestas por todo el mundo islámico.
Un destacado musulmán dijo que sus comentarios fueron los responsables de un ataque contra una mujer musulmana en la ciudad de Liverpool, en el norte del país, en el que se le arrancó el velo y se gritaron insultos raciales.
Phil Woolas, ministro de Igualdad, salió en apoyo de Straw.
'Las mujeres musulmanas que llevan velo tienen todo el derecho a hacerlo', escribió en el diario Sunday Mirror. 'Pero deben darse cuenta de que otras personas que no entienden la cultura pueden encontrarlo amedrentador e intimidatorio'.
El viceprimer ministro, John Prescott, dijo que entendía por qué Straw había hecho públicas sus preocupaciones, pero que se arriesgaba a que su argumento fuera secuestrado por fanáticos y acabara haciendo más mal que bien.
'Creo que este debate se ha abierto, gracias a Dios Jack lo ha hecho', dijo a la televisión BBC. 'Pero temo a veces que la gente pueda utilizarlo de forma más perjudicial y estoy preocupado porque pueda dañar las relaciones en lugar de mejorarlas'.
Sus opositores acusaron a Straw, que abandonó el cargo de ministro de Exteriores este año, de intentar convertirse en viceprimer ministro cuando Prescott renuncie a lo largo del próximo año.
El diario Muslim News le acusó en un editorial de demonizar el Islam y dijo que se había asegurado que las mujeres musulmanas se 'negarían a participar en el proceso democrático'
'El disparate evidente de esa reacción es desafortunadamente típico de una parte de la comunidad musulmana que hace todo lo que puede para suprimir cualquier forma de debate', respondió el diario Sunday Telegraph en un editorial.
'De hecho, todos deberíamos estar agradecidos de que el Sr. Straw tuviera el coraje de plantear la cuestión del impacto que el velo sobre la cara puede tener en la cohesión de una comunidad', añadió.
En muchas localidades británicas, las comunidades están divididas con poco o ningún contacto entre grupos étnicos. Los analistas temen que esto pueda alimentar la tensión y el extremismo.
/Por Jeremy Lovell/


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