El Ministerio, según explicó en un comunicado, se ha comprometido a iniciar un amplio estudio antropométrico de la población española que actualice los parámetros de la tipología física de los ciudadanos.
Empezará a estudiar el cuerpo de la población femenina mayor de 12 años y completará el análisis, por tramos de edad, hasta abarcar al total de la población.
Un grupo de trabajo, que se reunirá con creadores y representantes de la industria de la moda y que estará presidido por la directora general de Consumo, Angeles Heras, analizará las tallas, el etiquetado y las maniquíes del sector.
Se trataría, según apunta el Ministerio, de acuerdos de autorregulación del sector, y no de una normativa elaborada por la administración.
Un problema de sanidad, y otro de consumo
En el encuentro, Salgado destacó el deseo del Ministerio de contar con todo el sector para afrontar de forma conjunta dos problemas que se registran en las sociedades occidentales, uno sanitario y otro de consumo.
El primero, según explica el Ministerio, tiene que ver con el modelo ideal de belleza que se propugna en determinadas ocasiones desde el mundo de la moda, "asociado muchas veces a una extrema delgadez y a la búsqueda de la permanente juventud".
El modelo ideal de belleza está asociado muchas veces a una extrema delgadez y a la búsqueda de la permanente juventud
El segundo problema está relacionado con la protección de los consumidores y con "su derecho a contar con tallas homogeneizadas que eviten los errores y los problemas a la hora de comprar ropa, ya que las medidas no siempre coinciden según las distintas marcas y fabricantes".
Según recuerda Sanidad y Consumo, ni en España ni en la Unión Europea existe una normativa que obligue a unificar las tallas.
Ante este encuentro, a través de otro comunicado, la Federación de Consumidores en Acción (FACUA) solicitó al Ministerio que se elabore una norma que acabe con la "manipulación" de las tallas y exigió también una homogeneización de las mismas, al tiempo que advirtió que la solución a este problema "no puede dejarse en manos de la autorregulación" del sector textil.
La última polémica sobre las tallas de ropa surgió la pasada edición de Pasarela Cibeles, en febrero, cuando la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia (Adaner) denunció que desfilaron jóvenes con la talla 34, una acusación rechazada por los responsables del certamen y los diseñadores.
Al hilo de estas denuncias, ERC presentó en el Congreso una proposición no de ley pidiendo al Gobierno un plan global para prevenir y evitar la anorexia y la bulimia, que contempla, entre otras medidas, controles en materia de publicidad y de tallas de ropa.
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