Con su cuerpo huesudo, sus mejillas prominentes y su mirada extraterrestre, Kate Moss vino a romper los esquemas que sus predecesoras (Cindy Crawford, Elle Macpherson, Claudia Schiffer y Naomi Campbell) sentaron en el mundo de la moda en los ochenta.
Fue llamada la "antisupermodelo", y no tardó en demostrar que lo era en todas sus facetas: una especie de femme fatal sin rubor ni pudor, adicta a las drogas y al alcohol, rebelde, deslenguada, y, pese a todo lo anterior, madre. Su niña, Lila Grace, nació en 2002 de una relación con el editor de la revista Dazed & Confused, Jefferson Hack.
Ya por entonces, la top model británica era una de las modelos mejor pagadas del mundo y su embarazo generó ingresos extras: un desnudo suyo pintado por Lucian Freud fue vendido por casi 5 millones de euros en 2005. Jefferson Hack no fue sino un nombre más en su lista de novios, por la que desfilaron actores como Johnny Depp y Billy Zane.
Kate perdió suculentos contratos con Chanel, H&M, Rimmel y otras grandes firmas El tiempo demostró que lo suyo eran los músicos. Y también su perdición. Su sonado noviazgo con Pete Doherty, líder de los Babyshambles, la sumió en sus peores horas, contagiada (o no) por su desmañado novio.
Su mejor amiga y ex de Jude Law, Sadie Frost (ambas amadrinaron a sus respectivas hijas), veía en Doherty una mala influencia. Kate y Sadie rompieron su amistad, pero esta última demostró tener razón: Kate perdió suculentos contratos con Chanel, H&M, Rimmel y otras grandes firmas por unas imágenes que demostraban lo que ella llevaba desmintiendo largo tiempo: su adicción a la cocaína.
Hizo promesa de enmienda, pero verla saliendo de un club o una fiesta haciendo eses empezaba a ser costumbre, incluso cuando dejó a Pete y comenzó a salir con otro músico, su recién estrenado marido, Jamie Hince.
No obstante, poco a poco, la descarriada Moss parece haber vuelto al redil. Ahora, centrada en su faceta de diseñadora, regresa a las grandes pasarelas. Dice, a sus 37 años, que ya ha madurado...
'Mosstock', otra gran boda del año
Rivaliza en popularidad con la boda de su tocaya Kate Middleton, y es que ver a Moss pasando por el altar tiene nombre propio: Mosstock (en honor a Woodstock). Así fue bautizado el evento que el viernes reunió a 300 invitados en la campiña de Gloucestershire (Inglaterra), con The Rolling Stones e Iggy Pop, entre ellos. En cuanto a su vestido, Kate Moss fue fiel a su amigo Galliano.


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