Científicos de la NASA estadounidense encontraron pruebas directas de que los agujeros negros eran comunes en los principios del Universo, gracias a las fotografías tomadas por el Observatorio de rayos-X Chandra.
Este descubrimiento muestra que los agujeros negros jóvenes crecieron con mayor rapidez de lo que se pensaba hasta ahora, a la par que el crecimiento de las galaxias que los albergan. Hay por lo menos 30 millones de agujeros negros supermasivos
Chandra escrutó durante seis semanas una zona del cielo determinada y los astrónomos obtuvieron los resultados combinados de las imágenes ópticas e infrarrojas que, combinados con imágenes del Telescopio Espacial Hubble, permitieron buscar agujeros negros en 200 galaxias distantes.
"Hasta ahora, no teníamos idea del papel de los agujeros negros en estas primeros galaxias, o si existían", señaló Ezequiel Treister de la Universidad de Hawai y autor principal de un estudio que publica esta semana la revista Nature.
"Ahora sabemos que están allí, y están creciendo frenéticamente", señaló el científico.
Las observaciones mostraron que entre el 30 y el 100% de las galaxias distantes contienen un agujero negro supermasivo creciente.
Extrapolando estos resultados a observaciones más pequeñas del cielo raso, se calcula que hay por lo menos 30 millones de agujeros negros supermasivos en el Universo temprano.

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