Muchos abogados

El Gobierno ha enviado a las Cortes un anteproyecto de ley para regular el acceso a la profesión de abogado. La nueva ley añadirá requisitos de formación especializada, además de la licenciatura en derecho. Actualmente, España es el único país de la Unión Europea donde para ejercer de abogado basta con terminar la carrera, a pesar de que –como decía Ángel Ossorio– saber un poco de derecho es sólo la séptima condición para ser un buen abogado.

La actual facilidad de acceso a la profesión la convierte, para muchos licenciados, en actividad refugio, más accesible que aprobar unas oposiciones o encontrar un buen empleo fijo. Esto ha generado la consiguiente inflación en el número de abogados. Un ejemplo: la nómina de abogados ejercientes en Madrid a 31-12-04 era de 31.384, cifra que supera la de los abogados de cualquier ciudad europea y excede con mucho de las necesidades de la sociedad. Cuando hay demasiados abogados, el segmento menos preparado del colectivo sólo tiene dos soluciones para evitar la inactividad: pelearse por los pleitos o inventárselos. Ambas soluciones provocan un sinfín de malas prácticas y corruptelas, dando una imagen que salpica a toda la profesión.

Cuando entre en vigor la reforma, los licenciados en derecho que quieran ejercer como abogados deberán seguir cursos especiales en las Escuelas de Práctica Jurídica y complementarlos con un periodo de prácticas externas en contacto con tribunales y despachos de abogados. Este sistema no sólo mejorará la formación y el nivel de los futuros abogados; además, garantizará que los que ejerzan la profesión no estén en ella de forma residual, sino porque es su prioridad profesional. La reforma entrará en vigor seis años después de aprobarse, para no perjudicar las expectativas de los actuales estudiantes de derecho.