La ‘desinauguración’

Sería un acto multitudinario, en el que la alcaldesa, con su uniforme rojo, extendería entre dos árboles una cinta con los colores de la senyera y la rojigualda, y la leyenda «No pasar».

Los vecinos la abuchearían, mientras ella daría capones al irresponsable municipal que decidió ceder a la Generalitat, para construir un centro de discapacitados, ese supuesto solar, que en realidad es un parque en el que ha jugado casi una generación de vecinos.

En su discurso, doña Rita explicaría por qué al concejal de Urbanismo no le da la gana buscar otro solar para ubicar el centro, o por qué no se lo exige a algún promotor (¿al Valencia CF?) a cambio de una de sus habituales recalificaciones. Luego, consolaría con besos y abrazos a los niños, que llorarían al ver las palas derribar los columpios... Pero no lo hará, no habrá desinauguración, entre otras razones, porque no estamos en campaña electoral.