Hace un rato me desperté y estaba todo revuelto, apenas podía ver. Y de a poquito, pues, ya voy viendo mejor, pero estoy mareada. Hay mucha gente asustada, sus caras bonitas asustadas, con su piel tan clarita que vienen a vernos, mamita.
¿Te acuerdas cuando se llevaron al tatita? Esos no tenían caras bonitas. Eran feos, secos y grises; tiraban al tatita al suelo, lo acusaban así con el dedo, y usté lloraba.
¡Mire, mire! Los carros blancos, amarillos, tan limpitos, con sus lucecitas dando vueltas, y tanta gente suave que corre de arriba abajo, y pone tubitos.
¿Se acuerda que le decía el otro día que la madrina me había conseguido este trabajo? Bien buena la señora, habla rapidito y con muchas eses…, pero usté no me escuchaba, que había mucho ruido, me decía, ¡Diga, diga! ¡Soy yo, mamita, Roberta!, le gritaba, pero usté no me escuchaba...
Un chico negrito se me ha caído al lado.
No es tostadito y reseco por el sol como los de allá;
éste es todo negrito de verdad, y le brilla la cara,
como de carbón aceitoso y dientes tan blanquitos,
pero no de comer pescado,
como el tatita, que se le salía el pescado por los huecos de los dientes cuando se reía, mamita.
¡Ay!, me duele aquí.
El chico negrito tiene sangre en la cara; no le entiendo mucho su lengua.
Donde vive el chico aceitoso no hay pescado, poco agua, na má tierra y sol.
Dice que en su tierra, gente pobre. Hay muchos negritos tristes que se vienen de esa tierra seca para vivir aquí, mamita.
¿Y el tatita? Allí donde se lo llevaron también era tierra seca... y al vecino, y al profesor. No quedaron apenas hombres en el pueblo. Pablo era pequeñito.
El negrito también trabajó de chiquito. En su pueblo eran muchos niños, igualito que el nuestro. Si no fuera negrito, tan negrito, pereciera que fuera mi hermano Pablo, porque es muy largo y tiene los dientes blancos, como de comer pescaíto... Síii!!, ¡Pablito tiene trabajo en la construcción! Que le consiguió la madrina, ¿Me escucha?, ¿me escucha? Sí, si Dios quiere, para las fiestas, mamita. ¡Que para fin de año vamos a verla!
El negrito se me ha quedado tan pegado y apenas puedo moverme. Me ha teñido de rojo la blusa que me había dado la señora de la casa, ay, mamita. Pasa tanto tiempo y cada vez hay más ruido, y tanto humo. Y esos teléfonos chiquitos que no dejan de sonar…
El negrito llora y se queja bajito. Más arriba… (Uy, me duele el cuello si me muevo) hay una chica, rubita, que me habla. Qué linda la rubita! En su pueblo mucho frío y poco trabajo; mucho invierno con nieve. Dice que llegó hace poco al país, su novio es de aquí y se van a casar, y van a tener hijos rusitos y españolitos; Qué linda la rubita, de ojitos azules. Cuando bajemos del tren, le voy a mostrar las fotos de nuestro pueblo, con calorcito y cerros y ríos… para cuando quiera nos vaya a ver… (Dónde me dolía?... Ya no lo siento).
El negrito se ha dormido, estará soñando con su familia, su tierra de poca agua. El tren hace rato que no anda, na más cruje, y hace tanto calor aquí dentro que se queda dormida la gente. Tanta gente que le ha entrado el sueño, mamita.
Me saca por la ventana un caballero y me pone unos tubitos con sangre rojita, rojita, ¡como las banderitas!...
…Nunca volvió el tatita, y usté decía que no se podía hablar… ¡Shuuuu!, decía, porque si los hombres grises volvían, se llevaban al Pablito, que aunque fuese chiquito, igual se lo llevaban. Un año después, cuando nos entregaron una bolsa con las cosas del tatita, los estudiantes tiraban papelitos al aire, y la gente nos aplaudía. Que el profesor, el vecino y el tatita fueron “víctimas”, decían…
¿Ya le conté lo del trabajo? ¡Sí, se lo dije por teléfono!... pero usté no me escuchaba!... ¿Se acuerda que le dije que para fin de año la vamos a ver, mamita!!!... Ahora soy yo la que no la escucho. ¿Qué me dice?
¡Estoy tan cansada... me duermo de a poquiiiito. El caballero que me puso los tubitos está llorando, madre, y me da pena dejarlo, pero me esperan el negrito y la rubita. Así, no más, despacito, pasamos, lentito, entre la gente buena, tan calladita, que enciende velitas pa alumbrarnos el camino.
Qué lindas las velas, mamita.
*Nota de 20minutos.es: esta carta es un texto lírico sobre los atentados del 11-M enviado a 20minutos.es por la lectora F. M.




Supongo que pretende ser un homenaje, pero no me gusta nada esta carta.
Buenas tardes.
¿Que es esto?
... cada uno escupe su rabia como puede, cada uno recuerda a su manera y se expresa a su manera...
No sé qué decir de esta ¿carta? lo que sí sé es que no olvidamos.
A mi la ultima parte de la carta me ha emocionado...
Lo que no se es porque las personas que se mencionan son todas extranjeras. Creo que tambien fallecieron personas españolas
A mi no me hace ninguna gracia la "supuesta" carta... Además estoy de acuerdo en que murieron españoles también.
Creo que lo que hace es hablar de unas víctimas en concreto (a las que igual conoció), no en el conjunto de las víctimas...
esto es una verguenza, hiere mi sensibilidad, murieron muchos españoles tb! por favor eliminen esto del periodico... me suena insultando y algo humillante...
mucho rollito xenófobo pero ninguno de vosotros ha mandado una carta recordando ni a los españoles ni a nadie.
No voy a quitar al autor el derecho a expresarse como desee, pero en mi opinión, y más o menos como ha comentado la gente, no me ha gustado nada la ¿carta?.
Y sinceramente, tampoco me ha gustado la forma en la que se ha usado el lenguaje, en este caso.
claro q no hay que mirar si murieno españoles o rumanos o de donde sean, pero es q lo de esta carta me parece vergonzoso, la forma de contarlo, q no fue un cuento señora, sino una INFIERNO, un drama
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