Gaming
Adicción a los videojuegos. GTRES ONLINE

Esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió incluir la adicción a los videojuegos en su lista de enfermedades mentales. En la nueva edición de su Clasificación Internacional de Enfermedades, la institución líder global en cuestiones de salud pública describe la adicción a los videojuegos como un patrón de comportamiento de juego tan grave que "prevalece frente a otros intereses vitales" de quien lo padece.

La escalada de juego puede llegar a conducir a "consecuencias negativas", argumentan. El debate no es nuevo. El sector se defiende. La Asociación Española de Videojuegos (AEVI) ha expresado su preocupación por la decisión de la OMS (que aprobará formalmente en mayo de 2019) y ha hecho referencia a la oposición de la comunidad médica y al valor terapéutico de los videojuegos.

AEVI, que agrupa a las asociaciones de publishers y desarrolladores, defiende "el valor educacional, terapéutico y de ocio reconocidos y acreditados" en los videojuegos de todos los géneros. Junto a AEVI, comparten la declaración emitida por asociaciones y patronales de 18 países europeos y otras naciones como Estados Unidos, Brasil, Corea del Sur, Sudáfrica, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

La agrupación española considera que los 2.000 millones de jugadores de videojuegos a nivel mundial "disfrutan de forma segura" de este entretenimiento. En Europa, aproximadamente el 50% de la población juega a videojuegos. AEVI resalta otros aspectos como el valor terapéutico de los videojuegos en casos como el de las personas con demencia, así como los beneficios de los videojuegos educativos y su contribución en el pensamiento estratégico.

La ciencia no se pone de acuerdo

En cuanto a la posición de la comunidad médica, parece haber un desacuerdo entre expertos. Según la asociación, las pruebas para el reconocimiento de esta adicción "han sido manifiestamente disputadas y son poco concluyentes". En marzo de este año, un grupo de investigadores las universidades de Oxford, Johns Hopkins, de Estocolmo y de Sydney alertaba sobre la falta de fundamento empírico que supone la consideración como enfermedad.

Estos 36 expertos internacionales en salud mental y científicos sociales y académicos se mostraron en desacuerdo con las tesis de la OMS. Su estudio considera que "existe mucha confusión –incluso entre los que defienden el diagnostico- sobre qué es exactamente la adicción a los videojuegos".

El trabajo, publicado en Journal of Behavioral Addictions, considera que "su formalización podría ser producto de un “pánico moral” que puede contribuir a incrementar". Una adicción, dicen estos expertos, "debería ser establecida de forma clara y sin ambages antes de formalizarla como desorden en el sistema de clasificación de enfermedades".