Jóvenes jugando a videojuegos
Jóvenes jugando a videojuegos BARCELONA GAMES WORLD (BGW)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no tiene buena opinión del efecto de los videojegos y por ello ha propuesto incluir la adicción a los videojuegos en su clasificación de desórdenes mentales. Ahora, un estudio académico, que se publicará en los próximos días, discrepa de esa propuesta.

36 expertos internacionales en salud mental y científicos sociales y académicos de centros de investigación y universitarios (incluyendo la Universidad de Oxford, la Universidad John Hopkins, la Universidad de Estocolmo o la Universidad de Sidney) han mostrado su frontal oposición a la idea de la OMS.

El estudio se titula “Una débil base científica en la consideración de los videojuegos como adicción: seamos cautos” (A Weak Scientific Basis for Gaming Disorder: Let us err on the side of caution). Considera que "existe mucha confusión –incluso entre los que defienden el diagnostico- sobre qué es exactamente la adicción a los videojuegos".

Dicen los autores que "la calidad de base empírica existente es baja" y que "formalizar un tipo de conducta como desorden mental con la intención de profundizar en una investigación colisiona con su objetivo clínico". Además, "no se ha aplicado (aún) ningún estándar científico sólido".

El trabajo, que aparecerá en breve en Journal of Behavioral Addictions, considera que "su formalización podría ser producto de un “pánico moral” que puede contribuir a incrementar". Una adicción, dicen estos expertos, "debería ser establecida de forma clara y sin ambages antes de formalizarla como desorden en el sistema de clasificación de enfermedades".

La Unión de Videojuegos de Brasil, la Asociación de Entretenimiento Interactivo de Sudáfrica y la Asociación de la Industria del Videojuego de Corea del Sur (K-Games) se han unido a sus homólogos de 22 países, incluida la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), en instar a la OMS a revertir su plan de incluir a los videojuegos en su clasificación de adicciones.

"La oposición mundial a la controvertida propuesta de la OMS de clasificar la adicción a los videojuegos sigue creciendo", en palabras de Simon Little, director general de la federación europea Interactive Software Federation Europe. “El proceso de la OMS ha carecido de transparencia, está muy sesgado y carece de base científica. Instamos a detener el proceso", concluye.