Ninguna disciplina creativa es una isla. Todas las formas de expresión del ser humano se interrelacionan e influyen unas en otras. También los videojuegos, que casi desde su nacimiento comenzaron a nutrirse de artes como la música, la pintura y, sobre todo, el cine, un nexo que se ha hecho más patente e intenso con el progreso tecnológico.

Aunque el séptimo arte ha afectado a los videojuegos de infinidad de formas diferentes, algunos desarrolladores han querido ir un paso más allá y han buscado la manera de crear aventuras que pudieran definirse casi como largometrajes interactivos.

Estas producciones reducen las posibilidades jugables y limitan mucho la libertad de acción y el margen de maniobra de los jugadores, cuya misión suele consistir en poco más que pulsar determinadas secuencias de botones, resolver pequeños puzles y tomar elecciones clave que encauzan el desarrollo argumental en una dirección u otra.

A cambio, estos títulos ofrecen una profundidad de guion, una construcción de personajes y una experimentación narrativa –montajes no lineales, planos cinematográficos...– casi imposible de conseguir en otros géneros.

El estudio francés Quantic Dream y su fundador y director David Cage –figura muy conocida de la industria del videojuego– son probablemente los mayores expertos actuales en este tipo de juegos. Ellos diseñaron el icónico Heavy Rain de PlayStation 3, que generó una gran división de opiniones pero que ha acabado siendo un referente. Ahora intentan repetir la experiencia en la consola PlayStation 4 con el recién estrenado Detroit: Become Human, un thriller de ciencia ficción que recuerda a ficciones tan populares como Blade Runner o Westworld.

La acción se sitúa en Detroit en el año 2038, un mundo en el que los androides ya han pasado a formar parte del día a día de los humanos. Como era de esperar a poco que uno haya visto o leído sobre inteligencia artificial, algunas máquinas comienzan a tomar conciencia de sí mismas y a actuar como si fueran seres humanos.

En ese contexto, el jugador debe ponerse en la piel de tres androides –Kara, Connor y Markus–, para seguir la intrigante historia desde sus respectivos puntos de vista y ayudarles a tomar decisiones clave que determinarán el rumbo de los acontecimientos. Como en otros juegos de la compañía, existen infinidad de ramificaciones que pueden desembocar en multitud de finales diferentes. De hecho, existe la posibilidad de que uno o varios de los protagonistas mueran y eso no impide que el desarrollo siga adelante, aunque sea con un tinte trágico, claro.

El guion aborda numerosos asuntos más allá de la inteligencia artificial (temas como la inmigración, el racismo, la prostitución, el desempleo o la depresión) y logra transmitir la sensación de que estamos ante una producción de Hollywood en la que el espectador puede intervenir.

Además, aquellos que compren en la PlayStation Store la edición digital deluxe de Detroit: Become Human (69,99 euros) recibirán también el citado Heavy Rain. Dos 'películas' por el precio de una. Eso sí, muchos seguirán prefiriendo más juego y menos cine.

Un estilo que no es nuevo

Lo que propone Quantic Dream no es nuevo. El vistoso Dragon's Lair de 1983, un título laserdisc cuya animación corrió a cargo del mismísimo Don Bluth (En busca del valle encantado, Anastasia), demuestra que el interés cinematográfico existe en los videojuegos sdesde hace décadas. Este juego en concreto se ha convertido en un símbolo que ha aparecido a menudo en otros productos de la cultura pop, como la segunda temporada de Stranger Things, por ejemplo.

En la era del Mega CD de Sega (1991-1996) vieron la luz infinidad de aventuras cinematográficas, algunas con actores reales y otras animadas, como Road Avenger (1993), que se hizo muy popular en España porque venía incluido con la consola. Aunque parecía un juego de conducción, en realidad no lo era. El jugador tenía que pulsar determinados botones en determinados momentos. No había más.

Es cierto que Quantic Dream ha sido quien ha popularizado este tipo de juegos en la última década, especialmente con Heavy Rain (2010), pero ya antes el estudio mostró sus intenciones creativas. Fue con Farenheit (2005), un título que les reportó sus primeros fans. Tras Heavy Rain lanzaron, también en PS3 y fieles a su estilo, Beyond: Dos Almas (2013). Aunque contaron con los actores Ellen Page y Willem Dafoe como protagonistas, el juego tuvo mucho menos éxito que su predecesor.

Tras el estudio francés, la compañía Telltale Games le dio una nueva vuelta de tuerca al género con mucho acierto. Convirtieron la exitosa franquicia de zombis The Walking Dead en una aventura interactiva por episodios, para múltiples plataformas (Xbox 360, Playstation 3, Windows, Android, IOS, PlayStation 4...), que logró el favor de crítica y jugadores. El capítulo final verá la luz este verano.