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¿Qué es el adenocarcinoma pulmonar, el cáncer que sufre Spiriman?

Una imagen de un adenocarcinoma.
Una imagen de un adenocarcinoma.
WIKIMEDIA COMMONS

En un momento en el que el mundo se encuentra en plena lucha contra una pandemia, algunas de las enfermedades más prevalentes y que antes atraían mayor atención han pasado a un segundo plano. Sin embargo, eso no significa que hayan dejado de afectar a muchísimas personas y, en algunos casos, causar un gran número de muertes. Es el caso del cáncer, que causa en torno a un 13% de todas las muertes en el mundo y que este jueves ha anunciado que vuelve a padecer el médico viral Jesús Candel, más conocido como Spiriman.

En concreto, Spiriman ha explicado en un vídeo publicado en redes sociales que sufre un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer que afecta a los pulmones y que tiene un importante potencial metastásico.

¿Qué es el adenocarcinoma pulmonar?

Se trata de un tipo de carcinoma pulmonar no microcítico (es decir, un cáncer pulmonar de células no pequeñas) que afecta a las zonas periféricas de los pulmones; en concreto, en el 75% de los casos afecta a los nódulos pulmonares.

Es el tercer tipo de cáncer pulmonar más habitual, y supone entre el 10% y el 25% de todos los casos. Se trata de la clase de cáncer de pulmón menos relacionado con el tabaquismo, lo que no quiere decir que esa relación desaparezca enteramente: aún afecta con mayor frecuencia a fumadores, y aparece también ligado a lesiones fibróticas, como pueden ser la silicosis y la tuberculosis o aquellas provocadas por la exposición al amianto.

Se origina a partir de las células binucleadas (con dos núcleos) que tienen mucina, un tipo de proteína muy implicado en la producción de moco, por lo que es común que este tipo de tumor genere una cierta cantidad de mucosidad. Las células cancerosas se agrupan en una sola hilera de células prismáticas con proliferación papilar, tubular o en acinos, y en ocasiones puede llegar a formar glándulas completas.

¿Cómo de peligroso es?

En conjunto, los cánceres pulmonares suponen un 25% de las muertes por cáncer, con lo que son el tipo más mortal. No obstante, cabe señalar que esta cifra se viene reduciendo año tras año, algo que los médicos atribuyen al número cada vez menor de personas que fuman y a los avances en tratamiento, diagnóstico y prevención.

En particular, la peligrosidad de los cánceres no microcíticos varía en función de muchos factores, aunque es menor que en el caso de los microcíticos (de células pequeñas) puesto que son más fáciles de diagnosticar, lo que provoca que a menudo sean detectados en fases más tempranas, antes de que se produzca la metástasis y pase a afectar otras partes del cuerpo.

Sin embargo, concretamente el adenocarcinoma pulmonar puede resultar más difícil de diagnosticar que otros carcinomas no microcíticos, ya que por su velocidad de crecimiento intermedia y su tendencia a afectar a áreas periféricas del pulmón es raro que comprometa la función pulmonar, y para cuando se descubre es frecuente que se haya producido la metástasis por vía hemática en huesos, el cerebro o el hígado.

¿Cómo se trata?

El tratamiento a aplicar depende enteramente de la etapa en la que se encuentre el carcinoma cuando es detectado. Así, en sus fases iniciales, a menudo solamente es necesario practicar una cirugía sobre la parte afectada del pulmón y los ganglios linfáticos que puedan contener cáncer.

Sin embargo, en etapas intermedias, será necesario recurrir a la quimioterapia o la radioterapia, a menudo combinadas entre sí y en conjunción con cirugía. Aunque es un tratamiento agresivo, en este estadio de la enfermedad aún existen ciertas perspectivas de cura total.

Finalmente, en las etapas más avanzadas, el tratamiento tiene la función de prolongar la vida del paciente y aliviar los síntomas, pero el cáncer se vuelve ya muy difícil de curar por completo. Para ello, los médicos recurren a distintas combinaciones de quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y cirugías según el caso concreto. Si el cáncer ya se ha extendido a zonas amplias del cuerpo, se puede optar a distintas terapias dirigidas (esto es, a base de medicamentos que inhiben ciertos procesos concretos de las células tumorales y que se emplean en función del perfil genético del cáncer) o participar en ensayos clínicos de tratamientos experimentales, debido a las bajas probabilidades de curación.

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