Tiene algo de paradójico que una de las grandes tendencias digitales del pasado año, y probablemente de este que comienza, sean las aplicaciones para móvil que nos ayudan a relajarnos o meditar. Si hiciera una encuesta rápida entre los lectores de esta columna, probablemente coincidirían casi todos en que uno de nuestros principales focos de ansiedad es el modo always on ('siempre conectados') que nos permiten los móviles inteligentes, y la feria de sugerencias y notificaciones que los adornan. Por eso, resulta irónico que nuestra 'salvación' pueda llegar también de la mano de estos dispositivos inteligentes y omnipresentes.

Pero la cosa debe funcionar, visto el éxito de crítica y público. Tan es así que Apple ha elegido a una de estas aplicaciones –Calm ('Calma', en español)– como la app del año 2017. El mismo trono que en años anteriores ocuparon apps claramente enfocadas en nuestra vida y aspecto exteriores (como la aplicación de filtros de fotos Prisma, app del año 2016, o la aplicación de vídeos en directo, casi siempre sobre nosotros mismos, Periscope, app del año 2015) ha sido ocupado por una aplicación dedicada a nuestra vida interior, con guías de meditación para cada día, ejercicios para respirar, música para relajarse o concentrarse, o historias para escuchar antes de dormir narradas por voces famosas y tan envolventes como la de Stephen Fry (para no echar de menos ni los cuentos de papá y mamá...).

Nacida en 2012 en San Francisco, Calm ha conseguido ya 14 millones de descargas y es utilizada a diario por 40.000 usuarios. Unas cifras más que notables teniendo en cuenta que es una aplicación de pago: meditar con Calm cuesta 36 euros al año. Por eso, sus fundadores (entre ellos –vuelve la ironía– el creador de la famosa app para jugar Mind Candy, que tendría motivos para estar estresado) ingresaron unos 5,7 millones de euros en el 2016 y más de 16 millones el año pasado. Y no es la única aplicación de relajación con cifras millonarias. La app americano-británica Headspace tiene ya 400.000 usuarios de pago e ingresa más de 40 millones de euros al año. Y la popular aplicación gratuita Insight Timer –líder en Google Play– reúne ya a más de tres millones de usuarios que siguen regularmente a más de 1.000 maestros de meditación.

Es paradójico que los móviles, fuente de ansiedad, puedan ayudarnos a evitarla

Como la meditación no va solo de espiritualidad, sino también de ciencia, algunas aplicaciones de meditación se complementan con unas bandas para la cabeza con sensores que miden nuestras ondas cerebrales y que muestran –en conexión con nuestro móvil– los efectos reales de relajación que estamos consiguiendo. En su variante más cool, recién lanzada en la Feria de Tecnología de las Vegas CES, Lowdown Focus propone unas bonitas gafas de sol tipo Ray-Ban, con sensores en el puente de la nariz y la parte de atrás de las orejas, que hacen también seguimiento de nuestros progresos con la meditación. Un electroencefalograma en toda regla, vaya, pero con estilo (y por el módico precio de unos 285 euros).

Quizá el enorme éxito de las apps de meditación sea un signo del tiempo en que vivimos. Con Trump, Putin o Kim Jong-un en el poder y el ISIS en activo, existen motivos para anhelar un escape interior. Y la obstinada actualidad en España, o en otros países hispanoparlantes, también invita a buscarlo. Una tarea a la que se dedican los psicólogos expertos en mindfulness de Intimind, la app de meditación en español que ofrece guías gratis y de pago de solo 10 minutos al día, para que "apagar la cabeza se convierta en un hábito". Paradójicamente (de nuevo), el atractivo de estas apps para algunos de sus usuarios no es tanto el 'escape' como la 'conexión' con otras almas gemelas desde cualquier rincón del mundo: "Meditar es una actividad solitaria", me explicaba una de sus usuarias, "por eso es reconfortante saber a través de la app cuánta gente está meditando contigo".