El abogado-robot que ayuda a refugiados

ROSALÍA LLORET. PERIODISTA Y EXPERTA DIGITALOPINIÓN
Rosalía Lloret, periodista.
Rosalía Lloret, periodista.
JORGE PARÍS

Hace casi un año, escribía aquí mismo de Xiaoice, una popularísima ‘robot de conversación’ o chatbot diseñada por Microsoft para charlar con los usuarios en el servicio de mensajería instantánea chino Weibo. El experimento de Microsoft, que pretendía explorar los límites de la inteligencia artificial y del uso de lenguaje natural ‘humano’ escrito por parte de robots, fue todo un éxito: Xiaoice ha sido capaz de acumular más de 20 millones de amigos, y de mantener largas conversaciones por chat sin que algunos de sus interlocutores se dieran cuenta de su carácter no humano.

La chatbot china de Microsoft es un ejemplo más en la carrera de las grandes empresas tecnológicas por dominar la mejor interfaz posible con los humanos: la conversación. Desde las famosísimas asistentes personales por voz Siri de Apple, Alexa de Amazon, Cortana de Microsoft o Google Assistant; a las otras robots de conversación escrita como Ava, que ligaba por Tinder para llevarnos al cine, los chatbots se comunican con nosotros de una forma más reconocible y sencilla, y nos abren la puerta a un nuevo mundo de servicios. Puede que estén lejos todavía de ser perfectos, o que nunca lleguen a competir totalmente con la empatía de un ser humano, pero a cambio tienen disponibilidad absoluta 24 horas al día, 7 días a la semana.

Un buen servicio 24x7 no solo es vital para la atención a clientes en muchas grandes empresas, sino que también puede ser un aliado esencial para ONG o iniciativas sin ánimo de lucro que trabajan con grandes colectivos o en momentos de crisis. Como el chatbot que ha puesto en marcha el universitario de Stanford Joshua Browder para ayudar a inmigrantes y refugiados que pretenden entrar a Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido. Browder se hizo muy famoso ya el año pasado por su aplicación DoNotPay (NoPague, en inglés), que permitía recurrir multas de aparcamiento –primero en Londres y luego en Nueva York– de forma muy sencilla y gratuita, ¡y que ha ayudado a sus usuarios a revertir más de 160.000 multas desde entonces!

El estudiante londinense, que se ha llamado a sí mismo "el primer abogado robot del mundo", diseñó una interfaz conversacional –a través de la plataforma de mensajería instantánea Facebook Messenger– que recoge la información necesaria para recurrir la multa mediante una serie de preguntas sencillas y coloquiales a los usuarios y posteriormente rellena una carta de defensa que se envía a la autoridad correspondiente. El abogado-robot de DoNotPay también responde dudas legales de los usuarios multados a partir de palabras clave que se identifican automáticamente. Y si no tiene respuesta, le pasa la pregunta al humano Browder, algo que ocurre en pocas ocasiones.

Una aplicación simple y efectiva de los chatbots que se traslada ahora a una causa mucho más complicada y dolorosa en estos tiempos: los refugiados y la inmigraciónJoshua Browder explicaba al diario The Guardian que lleva trabajando en este servicio más de seis meses, incluso antes de la llegada de Trump al poder, pero es consciente de que ahora es más pertinente y necesario que nunca. El estudiante londinense ha dedicado todo este tiempo a revisar su servicio una y otra vez con abogados y expertos en inmigración para asegurarse de que todo funciona correctamente y de que las respuestas son las adecuadas en un tema tan resbaladizo y complicado como este.

El nuevo abogado-robot de DoNotPay –que permite cursar solicitudes de inmigración y asilo a Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá– lanza una serie de preguntas sencillas (y en lenguaje coloquial, a diferencia de los impresos oficiales) a sus usuarios en Facebook Messenger para determinar qué solicitud específica deberían cursar y si el demandante tendría derecho a asilo según la normativa internacional. Con las respuestas, el robot de DoNotPay rellena automáticamente el impreso correspondiente y lo remite a las autoridades. Y a los 10 minutos, todos los detalles de la solicitud se borran de los servidores de la compañía. Veremos si los resultados son tan exitosos como con las multas de tráfico.

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