Su nombre no es tan popular como el de Siri —la voz inteligente que nos habla desde los dispositivos de Apple— o el de Alexa —la voz de Amazon—, pero Watson también ha tenido bastante protagonismo en los medios de todo el mundo durante el último año. Watson es el nombre de la inteligencia artificial (IA) de IBM y, a diferencia de sus compañeras (además de ser un 'hombre' y sonar a tipo listo, claro ;-), no está dirigido a interactuar con particulares, sino a usos profesionales y de empresas, como la compañía que lo creó.

Nacido en 2005, Watson se hizo famoso en el 2011 por ganar el famoso concurso televisivo de preguntas y respuestas en EE UU Jeopardy después de haber batido a los dos oponentes humanos que habían logrado todos los récords del programa, Brad Rutter y Ken Jennings. Pero más allá de los retos más o menos lúdicos iniciales, el nombre de Watson resonó especialmente en los medios hace un año, cuando la consejera delegada de IBM, Ginni Rometty, aseguró en una entrevista televisiva que su inteligencia artificial sería capaz de "analizar, diagnosticar y tratar el 80% de las causas del cáncer en el mundo".

Un reto prodigioso para la IA, la victoria contra el cáncer, que hechizó a toda la comunidad científica, pero al que todavía le queda algún hervor. A pesar de los positivos resultados que arrojó el estudio de la universidad de oncología ASCO el pasado junio de 2017 (un 81% de acierto de Watson en sus recomendaciones en casos de cáncer de colon y hasta el 96,4% en cáncer de pulmón), otro informe más reciente con datos de varios hospitales del mundo que usan esta tecnología, de Corea del Sur a Eslovaquia, mostraron menor eficacia. Y un hospital de Dinamarca ha decidido recientemente suspender el uso de Watson en oncología debido a estos errores. Viendo la r-evolución reciente en otras áreas de la inteligencia artificial, no cabe duda de la necesidad de redoblar inversión y esfuerzos para que la IA continúe su lucha contra el cáncer.