Llenar la cesta de la compra, encender la luz, vestirse y calzarse,... son actividades cotidianas (y necesarias) que se han encarecido en el último año. Y casi sin darnos cuenta, la gasolina también alcanza esta semana precios que no se veían desde hacía tres años. Que suban los precios es síntoma claro de recuperación económica. Así pues, ya es hora de que los empresarios tomen nota y permitan que ese empuje llegue también a los sueldos. Y así les podremos seguir comprando. Todos ganaríamos.