Oportunidades desiguales, y desaprovechadas

JOSÉ MOISÉS MARTÍN CARRETERO. ECONOMISTAOPINIÓN
José Moisés Martín Carretero, colaborador de 20minutos.
José Moisés Martín Carretero, colaborador de 20minutos.
JORGE PARÍS

Tom Peters es considerado uno de los más inspiradores y provocadores especialistas en gestión de empresas del mundo. Hace ahora casi 20 años, Peters escribió un pequeño libro titulado Las mujeres arrasan, en el que explicaba por qué, en la sociedad de la disrupción permanente, la economía en red y la innovación abierta, aquellas empresas que tuvieran a mujeres en los equipos directivos obtendrían mejores resultados. La realidad ha confirmado esta tendencia, y hoy en día, según un estudio de AT Kearney, las firmas que están dirigidas por mujeres o tienen una mayor participación de las mismas en los equipos directivos tienen un 45% de probabilidades de mejorar sus cuotas de mercado. En la revista FastCompany, que saca todos los años su lista de las personas más creativas en el mundo de los negocios, de las 100 personas elegidas en 2016, 54 fueron mujeres.

Este dato bastaría para mejorar la participación de las mujeres en el liderazgo de la economía digital. Pero lamentablemente no es así: en España, según el INE, por cada mujer directiva hay dos hombres. La situación es peor en el conjunto de la Unión Europea, donde solo un 16% de las personas con responsabilidades directivas son mujeres. El sector de las tecnologías de la información no es particularmente igualitario: entre los grandes gigantes digitales, la participación de las mujeres en las plantillas no supera en ningún caso el 40%, y cuando nos focalizamos en los puestos con mayor contenido tecnológico, solo en Apple están por encima del 20%. En Europa no son mucho mejores: aunque las mujeres suponen el 50% de la población y el 43% de los empleos de staff en el sector de las telecomunicaciones, cuando ascendemos en la escala directiva, solo uno de cada cinco directivos son mujeres.

En 2015, según AT Kearny, de las 100 personas más influyentes en la industria digital, solo seis eran mujeres. En la competición de emprendimiento de 2016 que organiza anualmente Spain StartUp solo un 17% de los proyectos de startups presentados eran liderados por mujeres. Según el INE, las mujeres tienen todavía un menor acceso a internet, y según la Escuela de Organización Industrial, aunque las mujeres son mayoría en la universidad, menos de una de cada tres se decide por carreras relacionadas con la ingeniería o la tecnología.

La era de la disrupción digital, de la innovación y la creatividad, del trabajo en red y en equipo, debería ser un espacio idóneo para lograr una mayor diversidad de género en las firmas. Sin embargo, no está siendo así, lo que amenaza con dejar a las mujeres descolgadas del motor económico de las próximas décadas. Algo grave está fallando cuando desaprovechamos de esta manera el talento de tantas personas: y es que pese a los indudables avances de las últimas décadas, seguimos viviendo en una economía que supone un campo minado para las mujeres. Aun manteniendo el mismo puesto y las mismas responsabilidades, las mujeres que trabajan en el sector digital llegan a ganar un 17% menos de lo que ganan sus compañeros varones. Como en otros sectores, sigue recayendo sobre ellas el peso fundamental de los cuidados, y nuestras carreras profesionales están pensadas para dedicarnos en un 110% al desarrollo profesional, con horarios interminables, exigencias de formación en nuestro tiempo libre, necesidad de networking y construcción de nuestras propias marcas personales. Formalmente nada impide la igualdad, pero la práctica demuestra que las desequilibradas relaciones de poder entre hombres y mujeres también se reproducen en la economía digital.

Si no atajamos esta dinámica, corremos el riesgo de seguir manteniendo a la mitad de la humanidad en una situación subordinada que no solo es un desperdicio de talento, sino una grave vulneración de cualquier principio de igualdad que consideremos para nuestras sociedades.

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