"¿Cuál es el precio de la mentira? No es confundirla con la realidad; el verdadero peligro es que, después de escuchar muchas mentiras, dejamos de reconocer la realidad". La extraordinaria serie Chernobyl en HBO se inicia con esa demoledora reflexión del científico ruso Valeri Legásov, quien antes de ahorcarse dejó grabadas varias cintas donde relataba la cadena de engaños que había posibilitado el desastre en la central nuclear soviética.

Salvando las distancias, lo mismo se puede decir de la actitud de los líderes separatistas con su fabulosa maquinaria de propaganda. Se han creído sus propias mentiras hasta el punto de no ser capaces de ver la realidad. Esta semana, las defensas han mostrado videos que también podían ser utilizados por las acusaciones en un sentido contrario.

Es cierto que se veía a algunos efectivos policiales golpeando a votantes pero también a los participantes forcejeando y arremetiendo contra las fuerzas de seguridad. No se ha visto ninguna carga policial, contrariamente a lo que afirmó el abogado Jordi Pina meses atrás, y sí, en cambio, un clima de hostilidad que desmiente el carácter pacífico de la jornada.

De esta distorsión sobre la realidad de lo vivido en Cataluña, el juicio ha sido muy ilustrativo hasta el final.

La fase testifical fue un auténtico jarro de agua fría para las defensas en cuanto declararon los testigos presenciales. Solo hay que recordar que la principal prueba de cargo que esgrime ahora la Fiscalía para elevar a definitiva la acusación de rebelión son los testimonios de la cúpula de los Mossos (Castellví, Trapero, López y Molinero).

Estos advirtieron a Puigdemont, Junqueras y Forn de que era "altamente probable" que se produjeran "situaciones violentas" si no se suspendía la votación ilegal del 1-O.

También algunos testigos citados solo por las defensas han resultado contraproducentes para los acusados. Particularmente damnificado salió Jordi Sànchez ante el relato que hizo el responsable de los antidisturbios de la policía autonómica del secuestro de la comitiva judicial en la Conselleria de Economía. Señaló al expresidente de la ANC como el organizador y describió un clima de violencia potencial.

En cuanto a la fase pericial, lo más trascendente ha sido que cuatro peritas de Hacienda apuntalasen el delito de malversación. Para la administración lo importante es el compromiso de gasto, que cifraron como mínimo en 917.000 €. El próximo martes las acusaciones expondrán sus conclusiones finales. Las defensas intentarán una semana después que el precio de la mentira sea solo por desobediencia.