Más de 4 horas de reunión, multitud de argumentos cruzados, pero ningún avance significativo. Los dos mantuvieron sus exigencias –en el lado del PSOE, seguir solos en el Consejo de Ministros; en el de Podemos, entrar con mando en plaza–. Dejaron pasar las horas sin mover su posición. PSOE y Podemos serán ambos de izquierdas, pero tienen prioridades diferentes. El fantasma de las elecciones acecha.