Después de semanas y semanas de ver como el portavoz del grupo de ERC en el Ajuntament, Alfred Bosch, jugaba al ‘te quiero y no te quiero’ con el gobierno de Colau y al mismo tiempo con el grupo de CiU, Barcelona tendrá un nuevo plan para organizar y urbanizar el turismo.  

El acuerdo entre el gobierno municipal de BComú-PSC y el grupo de ERC era vital para todos sus protagonistas. La alcaldesa necesitaba sacar adelante el plan sobre el modelo turístico primero porque iba en su programa electoral y segundo porque después de que la oposición en pleno le tumbó el Plan de Actuación Municipal y los presupuestos necesitaba dar luz verde al ‘plan de hoteles’.  ¿Y ERC? Una vez la CUP anunciara su abstención en la votación al plan dejando la puerta abierta a su aprobación y además cuestionara las peticiones "de última hora" de los republicanos, debía ceder finalmente y dar el sí a Colau. Para este sí todos han cedido. No podía Alfred Bosch salir en la foto junto a los partidos que defienden un modelo continuista de turismo y para desmarcarse ha introducido la tan deseada consulta en la ciudad de Barcelona. ¿Para decidir sobre un hotel? Sí, pero una consulta al fin y al cabo. Y Colau ha cedido a la petición de Bosch para poder aprobar el plan. Ahora falta ver quién votará: ¿solo los vecinos o todos los barceloneses?