Esta máxima, además del penúltimo estudio sobre la vivienda en España, ya me la decía mi abuela, y la repite mi madre. Y así es cómo la economía popular nos hace tener clarísimo que invertir en un piso es la mejor forma de ahorrar.

El ladrillo da más que un banco según una fórmula magistral: compras por veinte y vendes por cuarenta. Una mentalidad que nos aleja mucho de Europa, pero nosotros solamente alquilamos si no nos queda otra.