Luis Enrique es el nuevo seleccionador español de fútbol. Me gusta. Me gusta muchísimo. Es un entrenador magnífico y sabe lo que es sentir y vestir la camiseta de la Selección. Lo ha demostrado y ha sangrado por esa camiseta cuando el estilo de España era más de garra que de toque, como esta a la que llega para reverdecer laureles no muy lejanos y que ahora han palidecido preocupantemente.

La nueva estructura deportiva de la RFEF, Molina y Luis Enrique, no es precisamente la alegría de la huerta en comunicación. Ninguno de los dos ha sido nunca amable con la prensa. No habrá de entrada mucha fluidez entre nosotros y ellos. Ese será un hándicap importante que, unido a todo lo sucedido anteriormente con Julen Lopetegui, Fernando Hierro y el presidente Luis Rubiales, hará que la tensión  se palpe más de lo debido entre los medios y el equipo de todos.

Lo que le interesa al aficionado no es si Luis Enrique se come la boca con la prensa o no, sino ver un cambio en la Selección. Luis Enrique ya cambió el intocable estilo del Barça y, con tres retoques, le volvió a hacerle campeón de la Champions. Estoy convencido que Luis Enrique volverá a llevar a España a lo más alto porque no ha venido simplemente para estar.

Luis Enrique Martínez ha renunciado a entrenar en la Premier y en la Liga, Se ha quedado a cambio de un salario mínimo comparado con lo que en cuatro años podría ganar en Inglaterra o en España. Al nuevo seleccionador le gustan los retos ‘imposibles’ y por eso ha firmado con Rubiales las dos próximas temporadas. Sabe que no le será fácil convencer a una buena parte de la afición por haber entrenado al Barcelona y haber abandonado en su día al Real Madrid, pero confía en su trabajo y en sus capacidades para demostrar que es el entrenador ideal para una Selección que ha vuelto a la senda de la derrota desde hace tres fases finales.

Siempre fui de Luis Enrique jugador, también del entrenador y por supuesto de la persona. Ahora también lo seré del seleccionador de España, del que no espero simpáticas conferencias de prensa ni amabilidades personales. Sólo espero trabajo y profesionalidad con nuestra selección. De eso nos vamos a hartar y ahora sólo falta que, como con el FC Barcelona, le lleguen a nuestra Selección los éxitos, que serán también nuestros triunfos y nuestras alegrías.