La alarmas debieron saltar ayer en Génova. Las calles se llenaron de pancartas y esta vez no las portaban simpatizantes de Podemos, ni sindicalistas, ni mujeres pidiendo igualdad. Quienes protestaban eran pensionistas, mayores de 65 años, el sector de edad más fiel al PP. Con la exigua subida del 0,25%, el PP se juega su caladero de votos.

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