Desde que el cine es cine, el séptimo arte ha estado vinculado a la música. ¿Qué sería de una película sin banda sonora? ¿Sin una canción potente de esas con las que te dan ganas de levantarte de la butaca y ponerte a bailar en mitad del cine? Existen muchas películas musicales o de animación con grandes canciones en sus créditos, pero hay pocos cantantes que se hayan decidido a dar el salto al cine como actores. Una de las últimas estrellas de la música que se ha pasado al mundo del celuloide es Lady Gaga, que, gracias al enésimo remake de A star is born, ha conseguido emocionarnos a muchos con algo más que su voz prodigiosa. Este domingo se celebrará la ceremonia de entrega de los Premios Óscar y, en ella, Lady Gaga seguro que deja a un lado sus excentricidades en forma de vestido confeccionado a base de filetes de carne para dar un paso más en su trayectoria profesional. ¿Ganará el Óscar por su interpretación en la película de Bradley Cooper? Tiene muchas posibilidades. De hacerse con la preciada estatuilla, Lady Gaga no sería la primera en conseguirlo. Otros cantantes como Frank Sinatra, Barbra Streisand o Cher, también consiguieron su premio Óscar por sus trabajos como actores. De entre ellos, me parece destacable el que recibió Jennifer Hudson como mejor actriz de reparto por su papel en Dreamgirls. Fue un premio que me ilusionó porque Hudson, que hacía poco había quedado segunda en American Idol (el OT americano) demostró que, con trabajo y tesón, los sueños se pueden hacer realidad. Este domingo, espero que ocurra lo mismo. Con el permiso de Glenn Close, que ya va mereciéndose un Óscar por su carrera, me encantaría que esa fuese la noche de Lady Gaga (que también debería ganar el premio a la mejor canción). Porque es una artista única, una mujer comprometida y luchadora, y porque recordar de vez en cuando que los sueños se cumplen, nos viene a todos muy bien.