Hace cuatro días escuché en una cadena de radio una entrevista a Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid, a cuenta del accidente ocurrido en el Retiro en el que murió un niño. La periodista le preguntaba por el cierre del parque, donde había muchos "ráners" (escrito runners), así dijo. La respuesta de la concejala no pudo ser más significativa: "¿Qué?". Y la periodista tuvo que aclarar que hablaba de corredores.

También leí recientemente en un periódico una noticia en la que se detallaba un plan de medidas para mejorar el control de visitas a un lugar turístico. "Se van a estudiar diferentes sistemas de ticketing (control de entradas) y pricing (pagar por entrar)". Ticketing, pricing como vocablos principales y su significado entre paréntesis. ¿No les parece un despropósito? ¿Qué necesidad hay de utilizar esos anglicismos si luego hay que traducirlos?

Vaya por delante que no soy una integrista del idioma y que no veo inconveniente en aceptar nuevas palabras tomadas de otras lenguas cuando en la nuestra no existe ninguna que exprese mejor el concepto. Pero la sumisión al inglés que se ha instalado entre nosotros me resulta insufrible. A este paso, solo para interpretar una simple nota que se supone que está escrita en castellano habrá que tener un diccionario a mano para entender lo que realmente quiere decir y no dice.

En el terreno de la tecnología, internet y las nuevas economías la cosa llega al paroxismo, algo que puede comprobarse en las notas de prensa. Se adoptan palabras directamente del inglés, se trasladan tal cual y así pasa después, que hablas con un experto sobre lo que él llama, por ejemplo, startups (en castellano, una empresa tecnológica emergente) y te rellena la explicación con vocablos imposibles que te obligan a hacer un máster (pero aprobando todas las asignaturas, eso sí) para luego poder contárselo a los lectores.

Me llega una nota de un documental que se va a rodar en Barcelona sobre los impactos positivo y negativo que está teniendo la tecnología en la ciudad y en sus habitantes, y habla de los aspectos que se van a tratar: la inteligencia artificial, machine learning, plataformas digitales, automatización del trabajo, civic tech... Y añade que se va a hacer en formato matchfunding. Así de claro todo.

Mi compañero de sección César Javier Palacios se quejaba hace poco de lo mismo: "Alucino cómo estamos destrozando el castellano. Primera frase de una nota de prensa que me acaba de llegar: te invitamos a descubrir uno de nuestros últimos proyectos de naming, branding y packaging para una nueva marca de spirits".

¿Cómo se quedan? Tenemos que combatir la pereza mental y molestarnos en utilizar las palabras de nuestra lengua, que existir, existen, y están ahí para que podamos entendernos. Es de lo que se trata.