Barcelona ha perdido, pierde Cataluña y pierde España. La Agencia del Medicamento se nos escapó. Hace seis meses la Ciudad Condal era la favorita, pero el independentismo degolló sus posibilidades. Mil puestos de trabajo directos, 4.000 indirectos y un potente imán tecnológico se van a Ámsterdam. La Unión Europea es alérgica al conflicto. No bastaría con izar sus esteladas a media asta, deberían tocar el suelo, símbolo de indignidad.