Mi querido aunque desconocido amigo don José: Ni se imagina cuántos ciudadanos de bien estamos con usted y no damos crédito a la especie de totalitarismo ecológico que ha prendido en casi todas las administraciones y que no hace sino sacar las cosas de quicio y, ya puestos, recaudar lo que no está en los escritos. Mire, don José, que le multen a usted con cien mil euros –más cuarenta mil por los intereses– por talar un árbol que estaba en su terreno y que amenazaba su vivienda es tan disparatado que solo se puede entender como lo que antes señalaba: afán recaudatorio envuelto en el celofán de un ecologismo de escaparate.

Era un fresno común, don José; solo era un fresno que, según usted y la documentación de expertos que ha aportado, estaba herido de muerte y amenazaba con desplomarse sobre su casa y la de su familia lo mismo que han caído otros, y ahí están las imágenes que lo atestiguan y la multitud de informes que usted ha mandado al Ayuntamiento de El Escorial y a los tribunales de justicia. Da igual, amigo: talar un fresno común sin el permiso de la autoridad competente es una "infracción muy grave prevista en Ley de 2005 de Protección y Fomento del arbolado Urbano de la Comunidad de Madrid". Y encima ya sabe que debe estar agradecido porque la multa podría llegar ¡al medio millón de euros!

Yo no sé si nos estamos volviendo todos un poco locos, pero casos como el suyo, en lugar de acercarnos a una conciencia ecologista sana nos alejan de ella, y terminaremos, todos, pagando las consecuencias de tanto disparate, de ese celo incomprensible que pone a un fresno común enfermo por encima de las circunstancias de un ciudadano y su familia.

Mire, don José, muchos somos los que creemos que nadie tiene derecho, ni la Ley de 2005 de Protección y Fomento del arbolado Urbano de la Comunidad de Madrid, a arruinar su vida y la de los suyos, a ponerles en el trance del desahucio por talar sin permiso un fresno común que ni aparece en la lista de los protegidos.
Leo que un vecino de Madrid ha iniciado una recogida de firmas para apoyarle bajo una frase que me parece tolerable en este caso: "Ya está bien de que políticos y funcionarios le arruinen la vida a gente humilde y trabajadora". Tiene razón aquí. Ninguna ley, ni siquiera la de 2005 de Protección y Fomento del arbolado Urbano de la Comunidad de Madrid, puede ir contra el sentido común. Y lo que a usted le ha pasado carece de sentido. Con la esperanza remota de que se solucione todo...

Reciban mi solidaridad y afecto, Andrés Aberasturi