Tezanos

Fernando Baeta  Subdirector del área editorial de Medios de HenneoOPINIÓN
El presidente del CIS, José Felix Tezános, comparece en la Comisión Constitucional del Congreso
El presidente del CIS, José Felix Tezános, comparece en la Comisión Constitucional del Congreso
Kiko Huesca

Dejando a un lado las tabernas y sus sospechosos habituales y olvidándonos de los comentarios sobre la capacidad intelectual de la candidata del Partido Popular, el fracaso de José Félix Tezanos y del CIS este 4-M debería marcar un antes y un después en la reciente y turbulenta trayectoria del Centro de Investigaciones Sociológicas. Nunca un fiasco había sido tan rotundo y tan anunciado. 

Sus sondeos preelectorales se han equivocado de arriba abajo en su desesperado intento de rearmar a la izquierda frente al ‘fenómeno Ayuso’. Y si este fuera, que no lo es, un país medianamente serio en esto de la toma de responsabilidades ante tamaños errores, ya habría sido destituido si antes el interesado no hubiera presentado su renuncia.

Aunque el CIS jamás ha sido realmente neutral, ni con este ni con ningún gobierno, Tezanos ha ido en esta ocasión mucho más allá en su servicio a Pedro Sánchez. Sus errores de bulto solo pueden deberse o bien a fallos que resultan incomprensibles en un equipo de casi 100 profesionales de solvencia, o bien al intento desesperado y partidista del exsecretario del Área de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE de pretender agitar a su electorado para tratar de frenar lo que finalmente se les ha venido encima.

En cualquiera de los dos casos –o por escasamente profesional o por excesivamente sectario–, el presidente del CIS queda descalificado para seguir ahí. Los errores, además, resultan tan burdos como sospechosos; hablamos de demasiados puntos porcentuales como para que todo sea un simple error de cálculo o de juicio de un hombre que tanto se vanagloria de su valía y de su intachable trayectoria. A Tezanos ya no le va a gustar tanto que se hable de él.

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