Japón
Vista general de una zona de la localidad de Onagawa, prefectura de Miyagi, unas de las zonas de Japón más afectadas por el terremoto y posterior tsunami. EFE

Los principales grupos de yakuzas -como se denomina la mafia japonesa- se vuelcan con la ayuda humanitaria tras la catástrofe en Japón. La mayoría del tiempo se dedican a extorsionar, robar, delinquir en general y, llegado el caso, a matar. Sin embargo, la mafia japonesa han abierto oficinas de atención humanitaria a lo largo de todo el país para atender a los más necesitados tras el terremoto y el tsunami posterior.

Grupos mafiosos como el Sumiyohi-kai -el más numeroso de Japón- han repartido ya 40 toneladas de suministros de primera necesidad en algunas de las zonas más afectadas. "En tiempos de crisis todos somos seres humanos y tenemos que ayudarnos unos a otros", según opinó uno de los líderes de esta organización en el diario estadounidense The Daily Beast.

Otro de los grupos de delincuencia organizada más numerosos, Inagawa-kai, incluso llevó en camiones material de primera necesidad a las zonas más afectadas por la radiación de Fukushima, pese a exponerse a ella sin protección.