Estado de emergencia en Bahréin
Policías antidisturbios bahreiníes disparan balas de goma a un manifestante opositor. Mazen Mahdi / EFE

Las autoridades de Bahréin decidieron este martes imponer el estado de emergencia en este pequeño reino del golfo Pérsico para intentar sofocar las protestas políticas que causaron varios muertos y centenares de heridos.

Los disturbios  han puesto en peligro los bienes y la vida de los ciudadanos La medida, que estará vigente por tres meses, fue adoptada por el rey de Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, para hacer frente a los disturbios "que han puesto en peligro los bienes y la vida de los ciudadanos" de este país, con un millón de habitantes. El monarca ordenó al mando de las Fuerzas de Defensa que adopte "las medidas necesarias para aplicar" el decreto de estado de emergencia en todo el territorio del país, de tan sólo 760 kilómetros cuadrados.

El decreto, que fue dado a conocer por la agencia oficial bahreiní, BNA, lamenta que los disturbios registrados en Bahréin hayan afectado a la vida y a los bienes de los ciudadanos y sostiene que los hospitales se han convertido "en focos de terror e intimidación".

Críticas de la oposición

Tras conocer la decisión, la oposición bahreiní, que lleva luchando desde el 14 de febrero exigiendo profundas reformas políticas, pidió a la comunidad internacional que condene el estado de emergencia decretado.

La principal confederación sindical y los siete partidos más importantes de la oposición criticaron "la grave escalada de seguridad y la opción militar para resolver la crisis política que el mismo régimen causó". "Los asesinatos y la escalada de seguridad han destruido el principio del diálogo y ha dejado el país a merced del ejército local y externo", agregó la declaración.

Respuesta de EE UU

En una rueda de prensa que ofreció en El Cairo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, abogó en favor de buscar soluciones políticas para resolver la crisis bahreiní y expresó su preocupación por los "actos de provocación violenta". Esa violencia, agregó, "podría agravar la situación y frustrar los esfuerzos de una solución política". "Los canales vinculados con los temas de seguridad no deberían sustituir a la solución política", insistió.