Los dos forenses de la acusación que han declarado este miércoles en el juicio sobre la muerte de Fermina Feito, supuestamente a manos de su pareja, han testificado que la mujer murió, aunque fuera horas después, a consecuencia del golpe sufrido en la cabeza. Según ellos, la víctima fue zarandeada y golpeada en repetidas ocasiones contra una superficie plana, posiblemente una pared o quizás el suelo, mientras que descartan una caída causal, ya que tenía golpes en distintas partes de la cabeza.

La versión contrasta con la que ha mantenido, durante la vista oral celebrada en el Penal 2 de Gijón, el perito propuesto por la defensa, quien ha indicado que la mujer pudo también haberse golpeado la cabeza en una caída, cuando intentaba llegar al portal por la escalera. También ha testificado otro perito que ha indicado que el acusado, enfermo de Alzheimer, sufría en el momento de los hechos un episodio de 'delirium'.

Asimismo, las dos acusaciones, pública y particular, han mantenido su petición de condena mientras que la defensa, ejercida por el letrado José Manuel Fernández González, ha solicitado la libe absolución y, en todo caso, que se considere una falta de lesiones y una de homicidio imprudente. Por su parte, la Iglesia, que reclamaba el dinero hallado en el piso como herencia, se retiró del proceso. Sobre este dinero, se ha determinado que correspondía al acusado y no a la víctima.

En concreto, el Ministerio Público, y de igual modo la acusación particular, representada por el abogado José Antonio Gutiérrez, solicita cuatro años como máximo de internamiento en un centro psiquiátrico para el imputado y el pago de una indemnización de 60.000 euros a cada uno de los tres hermanos de la fallecida y a uno de ellos el abono que hizo por los gastos del sepelio, que ascendió a 2.446 euros.

Declaración de los policías

En el juicio también han declarado varios de los policías que intervinieron en el suceso. Dos de ellos aseguraron que la mujer les contó que su pareja la había agredido y empujado y echado de casa, al tiempo que sostenía una especie de pañuelo contra la cabeza y decía que le dolía.

Por su parte, el supuesto agresor, que según los agentes estaba "supernervioso", les indicó que la víctima no era su mujer, sino que era una chica joven que estaba con la bata de su esposa, que quería robarle y parecía un fantasma y que tuvo que defenderse para echarla.

El relato "incongruente" hizo que trasladaran al hombre, que en principio les pareció con un estado físico normal para la edad que tenía, a la Unidad de Psiquiatría de Jove, hospital al que después llevarían también a la mujer al empezar a encontrarse mal y a vomitar.

En cuanto a los agentes que realizaron la inspección ocular, han sostenido que la casa estaba ordenada sin señales de pelea salvo un cubrerradiador que estaba movido, pero no encontraron rastros de pelo o sangre en él. Sí hallaron unos botones y unos trozos de plástico rojo, que resultaron ser del llavero de la víctima, así como una zapatilla.

Uno de los policías ha apuntado que al hallar unas notas escritas con el dinero que tenían, comenzaron a buscar y encontraron sobres "reutilizados" con mucho dinero, además ha indicado que la mujer tenía una bolsita atada al sujetador con llaves. Tras inspeccionar la casa, se encontraron más de 100.000 euros.

El agente también ha explicado que se hizo una inspección por las escaleras, pero no exhaustiva. Por su lado, la policía que testificó ha indicado que el médico apuntaba a un principio de demencia senil con brotes psiquiátricos del acusado y a que la víctima alguien le hubiese golpeado la cabeza contra la pared.

Según el informe fiscal recogido por Europa Press, los hechos tuvieron lugar sobre las 17.00 horas del 30 de noviembre de 2009, cuando se encontraba la pareja en su domicilio. El hombre asió entonces por los brazos a su compañera y la zarandeó violentamente, golpeándola en la cabeza contra una superficie plana en repetidas ocasiones, "con la intención de causarle daño pero convencido de que no se produciría la muerte".

Como consecuencia, la mujer sufrió heridas graves y falleció horas después en el hospital de Jove, donde ingresó sobre las 19.00 horas. El imputado tiene diagnosticada la enfermedad de Alzheimer y en el momento de los hechos padecía un episodio de delirium que alteró sus capacidades cognitivas y volitivas.

Golpeada por su pareja

Durante la primera sesión del juicio, dos vecinos de la fallecida relataron que la mujer acusó al hombre con el que convivía de haberle golpeado en la cabeza. Fue uno de ellos quien se encontró a la mujer en el ascensor tirada y la subió a su casa, ya que estaba mareada y no se tenía en pie.

Por su parte, la otra vecina del cuarto ha asegurado que la mujer afirmaba que le había dado su pareja el golpe y que la había confundido con otra persona, con una ladrona. La mujer se mareaba, por lo que tenía que estar sentada.

También testificaron los tres hermanos de la fallecida, los cuales confirmaron que la pareja de su hermana no quería que tratara con ellos y en más de una ocasión se había ido de casa y la había dejado sola. Además, señalaron que la mujer cojeaba de una pierna porque su pareja le había dado una patada en la rodilla y apuntaron que su hermana les había dicho donde tenía guardado el dinero y la escritura del piso.

Los tres hermanos descartaron que la fallecida necesitara dinero, ya que vivía "bastante bien", además de haber vendido fincas, una tienda y un piso antes de ir a vivir a Gijón. La mujer vivía con su pareja tras haber enviudado dos veces, por lo que cobraba una buena pensión. Aunque los tres dijeron tener una buena relación con la fallecida, no supieron explicar por qué el testamento era a nombre de la Iglesia y no de ellos.

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