El presidente egipcio, Hosni Mubarak, no se presentará a las próximas elecciones presidenciales, programadas para septiembre de este año. Con esta noticia, difundida a través de un discurso televisado a la nación, Mubarak pretendía contentar a la multitud -algunos medios hablan de más de un millón de personas- que se ha lanzado este martes a las calles de las principales ciudades de Egipto pidiendo su salida del poder. Pero los manifestantes no han aceptaron su discurso y anuncian para este viernes otra marcha masiva, esta vez hacia el palacio presidencial para forzar la salida de Mubarak, con el que la oposición se niega a negociar la transición.

El viernes por la tarde, estaremos en el palacio "Os digo con toda sinceridad que, a pesar de las actuales circunstancias, no tenía intención de participar en las próximas elecciones", afirmó Mubarak. Mubarak hizo el anuncio al final de una masiva jornada de protestas contra su régimen, que comenzó en 1981. "He agotado mi vida sirviendo a Egipto y a su pueblo", añadió. En su discurso, Mubarak dijo que pedirá al Parlamento que cambie la legislación y los artículos de la Constitución en la que se fijan los requisitos para poderse presentar como candidato presidencial.

Sobre la ola de protestas contra su régimen, que estalló el pasado 25 de enero al calor de la revuelta popular de Túnez, Mubarak dijo que determinados grupos políticos que no identificó están "manipulando y tomando ventaja" de estas manifestaciones.

"Se necesita liderazgo para elegir entre el caos y la estabilidad", añadió el gobernante, que se presentó ante las cámaras de televisión en traje oscuro y corbata negra.

Éste es mi país y moriré en su sueloInsistió en que está comprometido a preservar la seguridad en el país y "preparar el camino para el próximo presidente", y anticipó que en los meses siguientes aplicará medidas para "garantizar una transición en paz".

Mubarak ha abogado por un "traspaso pacífico" del poder. "La historia me juzgará, a mí y a mi legado", ha declarado el dirigente, confiado en que Egipto "siempre será fuerte".

"Éste es mi país. Es donde he vivido, lucharé y defenderé su territorio, soberanía e intereses, y moriré en su suelo", ha advertido Mubarak.

Pero el anuncio no ha satisfecho a sus detractores. Partidos y líderes opositores egipcios se han apresurado a rechazar el discurso de Mubarak, y han tachado de insuficiente su promesa de no concurrir a las próximas elecciones. Los Hermanos Musulmanes han advertido, a través de un portavoz, Mohamed Morsey, que "nadie está satisfecho" con las palabras del  dirigente. Mubarak "y su sistema han fracasado", ha manifestado Morsey. "Tiene que abandonar", ha resaltado el portavoz de la formación islamista.

"Frustración y enojo"

En la misma línea, el opositor George Ishak, líder de Kefaya, ha manifestado a la cadena británica BBC que está "muy decepcionado" por un discurso que, además, ha hecho que la oposición esté "muy enfadada". "Teníamos unas peticiones muy claras y ha negado todo lo que demandádamos. Tiene que irse ahora", ha apuntado Ishak, que está "asustado" por "lo que puede ocurrir en el futuro". Por su parte, el secretario general de la Liga Árabe y posible candidato a la Presidencia egipcia, Amr Musa, se ha mostrado más cauto y ha declarado, en una entrevista a la CNN, que ahora es momento de analizar "cuidadosamente" las ofertas planteadas.

No abandonaremos, él abandonará También los manifestantes que se encuentran desde hace varios días en el centro de la capital egipcia reaccionaron con frustración y enojo. "La petición es para que se vaya ahora. Se tenía que haber ido hace mucho tiempo", dijo Mohamed Bolhan, uno de los miles de activistas que continúan en la plaza Tahrir. "No le creo ni a él ni a su gobierno. Debería irse ya y que sea el pueblo que elija a quien quiera", dijo otro de los manifestantes, Aleh Barakat, farmacéutico, al comentar la promesa de Mubarak de que no se presentará a los comicios de septiembre. "Hay millones de pobres por su pésima gestión económica", añadió.

"No abandonaremos, él abandonará", corearon algunos de los manifestantes. Otras personas aclararon con sus lemas que la manifestación sigue conforme estaba previsto: "El viernes por la tarde, estaremos en el palacio". En Alejandría la manifestación de opositores a Mubarak ha adquirido tintes violentos a causa de enfrentamientos entre simpatizantes y detractores del mandatario en los que se han podido escuchar disparos, según la cadena de televisión Al Jazeera. De momento se desconoce si ha habido víctimas.

La 'marcha del millón'

El anuncio del presidente ha culminado una jornada de multitudinarias protestas en todo Egipto, principalmente en El Cairo. Algunos medios como Al Jazeera hablan de hasta dos millones de manifestantes sólo en la plaza Tahrir, en El Cairo, epicentro de las protestas, si bien es difícil hacer una estimación precisa del número de asistentes a esta protesta, que ha conseguido al menos el objetivo fijado de un millón de personas.

En la plaza Tahrir (Libertad), donde muchos manifestantes llevan días acampados, el ambiente ha sido un tanto festivo desde primera hora de la mañana, cuando comenzaron a llegar decenas de miles de personas procedentes de todos los estratos sociales, desde abogados y médicos a estudiantes y parados. A estas horas, y pese a que el toque de queda está en vigor desde las 15.00 h, la mayoría de ellos no se han marchado de vuelta a sus casas. El Ejército, que ha estado llevando a cabo controles en las calles aledañas a la plaza para evitar que los asistentes llevaran armas, no ha intervenido en ningún momento, dejando que los egipcios expresaran su ira contra Mubarak de forma pacífica, al contrario de lo sucedido el viernes, cuando la Policía intervino con contundencia empleando gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes.

Sí a Mubarak, no a ElBaradei, no a los espías en Egipto Además de los soldados y de agentes de paisano que registraban a los manifestantes y controlaban los accesos a la plaza, también ha habido, según la CNN, voluntarios del movimiento de protesta que han realizado sus propios registros de las bolsas de los manifestantes y les han pedido que mostraran sus documentos de identidad. La situación de Mubarak parece haberse complicado después de que el Ejército, muy poderoso y respetado en el país, hiciera saber este lunes que no emplearía la fuerza contra los manifestantes, cuyas reivindicaciones consideró "legítimas". Los soldados han colocado alambradas de espino en la plaza Tahrir pero no han hecho ningún intento de interferir en la protesta, mientras que los tanques no se movieron de sus posiciones.

Inicialmente los organizadores de la protesta de este martes habían expresado la intención de que los manifestantes marcharan desde la plaza hasta el barrio de Heliópolis, donde está la residencia de Mubarak, a 17 kilómetros de distancia, pero finalmente los asistentes no se han movido del centro de la capital. Por otra parte, alrededor de 200 partidarios de Mubarak se congregaron este martes en las proximidades del Ministerio de Exteriores, a poca distancia de la plaza Tahrir. "Sí a Mubarak, no a ElBaradei, no a los espías en Egipto", coreaban, en referencia al líder opositor Mohamed ElBaradei.