Cinco barrios de la capital se rebelan contra los parquímetros
Los vecinos de La Paz cortaron anoche la M-30 durante 15 minutos, sin que se registraran incidentes. Jorge Paris

Estafados y desesperados. Así se sienten los miles de madrileños que, tras pagar su plaza verde de residente, han descubierto que su calle o su barrio están completamente pintados de azul, el color destinado a los aparcamientos para visitantes.

Mientras algunos vecinos ya se plantean alquilar un garaje o vender el coche, en cinco barrios de la capital han decidido salir a las calles para defender su derecho a aparcar.

  • La Paz: Los vecinos de las calles Sangenjo, Fermín Caballero, Santiago de Compostela y Alfredo Marqueríe aún no tienen plataforma ni presidente ni dónde reunirse, pero son los más reivindicativos.

Se manifiestan todos los días a las 19.00 horas frente al portal número 20 de Sangenjo, y han reunido unas 1.500 firmas.

  • Carabanchel Alto: Su asociación de vecinos pedirá hoy en el pleno de la Junta del Distrito que se lleven los parquímetros de su barrio por ser éste periférico y residencial.

Han recogido 2.600 firmas y se manifiestan el 2 de marzo.

  • El Pilar: La Asociación de Vecinos La Flor, que agrupa también a residentes de La Paz y el casco histórico de Fuencarral, fue ayer víctima de un plantón de hora y cuarto por parte del jefe del SER.

Hoy se reúne con el director de Movilidad, Javier Conde, para decirle que «no se ha cumplido el mínimo de plazas para residentes». También se manifiestan el 2 de marzo.

  • La Ventilla: La Asociación de Vecinos Almenara envió el jueves un escrito al alcalde de Madrid, en el que se queja de que hay vías, como la avenida de Asturias, completamente pintadas de azul.
  • Hortaleza: Todos los puestos del mercado del casco antiguo recogen firmas contra los parquímetros por iniciativa de un grupo de vecinas, que planean convocar una marcha el 28 de febrero.

Primeras movilizaciones

Medio millar de vecinos del barrio de La Paz cortaron ayer durante 15 minutos la M-30 en ambos sentidos a la altura de la Glorieta de las Reales Academias en torno a las 19.50.

La policía no cargó contra los vecinos, como sí hizo el día anterior
Este cierre simbólico al tráfico, con el que protestan por la falta de plazas de aparcamiento para residentes en sus calles, no fue contestado con una carga policial como la del lunes por la tarde.

Aquella, que era su segunda protesta callejera, terminó con una adolescente herida, tres detenidos y centenares de vecinos asustados por la «brutalidad» de los agentes.

«Nos dieron de lo lindo, porrazos e insultos, fue como con Franco. Y el jefe de los antidisturbios nos llamó sinvergüenzas», dice Luis Llanos, portavoz de los vecinos.