El distrito de Carabanchel, una 'aldea' en la otra orilla

  • Carabanchel es actualmente el distrito más poblado de la capital.
  • Nació como dos villas de cultivo de los garbanzos que se vendían en Madrid.
  • Eugenia de Montijo se contó entre sus vecinos.
Presos, en 1942, en las obras de construcción de la cárcel de Carabanchel.
Presos, en 1942, en las obras de construcción de la cárcel de Carabanchel.
E. Amberley

Tuvo Ayuntamiento propio, hospital, cárcel para "maleantes" y tierras de cultivo que suministraron durante décadas el principal ingrediente del cocido madrileño: los garbanzos. El que presume de ser el distrito más poblado de la capital, Carabanchel (256.645 habitantes), nació por duplicado –los Carabancheles (Alto y Bajo)– y atesora una historia que José M.ª Sánchez Molledo desgrana en forma de instantáneas en el libro Carabanchel, un siglo de imágenes (1860-1960), de Ediciones Amberley.

Paradigma del mundo rural durante la Edad Media, en los siglos XVIII y XIX fue el destino elegido por nobles y reyes para pasar temporadas de descanso por lo saludable de su clima. Tanto que quien estaba llamada a ser emperatriz de los franceses, Eugenia de Montijo, se contó entre sus vecinos. Y sigue muy presente, porque una calle del actual distrito lleva el nombre de su más ilustre benefactora.

Mención especial merece la construcción del Puente de Toledo, que permitió conectar los Carabancheles con Madrid. El primer coche que lo atravesó fue el del marqués de Vadillo y corría el año 1721. Mucho antes, ya en el siglo xvii, en los márgenes del Manzanares proliferó el oficio de la época: las lavanderas.

Mucho después, las tropas nacionales habrían de acabar con el sueño republicano de Carabanchel, tomado para la causa franquista en 1936. Desde su emblemático puente entraron en Madrid las fuerzas del Generalísimo, dando así por acabada la contienda.

Una guerra que dejó en Carabanchel viviendas, iglesias y palacios devastados. Como parte de la reconstrucción, el término municipal histórico –que abarcaba desde el Manzanares hasta Leganés, de norte a sur, y desde las tapias de la Casa de Campo hasta Villaverde, de oeste a este– fue anexionado a Madrid en 1948. Poco después fue dividido en lo que hoy conocemos como Carabanchel, Usera y Latina.

El 26 de octubre de 2008, el distrito saldaba otra deuda con la historia. Ese día concluyó la demolición del que durante décadas fue el edificio más emblemático del distrito: la cárcel, cuya construcción jamás concluyó y funcionó como penitenciaría desde 1944 hasta 1998. Un total de 1.000 presos políticos de la dictadura sometidos a trabajos forzados fueron la mano de obra. Hoy, los vecinos luchan porque en el solar se levante el segundo hospital del distrito, tras el Gómez Ulla, en una suerte de guiño a los que murieron ajusticiados en ella.

El agua milagrosa de su ermita

Fue la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, la que ordenó la construcción de la ermita de San Isidro en 1528 junto al pozo del que brota, presuntamente, un agua milagrosa. La misma que habría curado de unas fiebres a su hijo, el futuro Felipe II. El actual edificio, tal y como se le conoce, fue levantado en 1725 por Baltasar de Zúñiga. Hasta la fuente milagrosa y la pradera contigua siguen llegando madrileños todos los 15 de mayo, fiesta del patrón, para beber del caño y degustar las rosquillas del santo.

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