Prioridad para las bicis
Un ciclista circula por un lateral de la Gran Vía en medio del tráfico. JORGE PARÍS

Una vez que el Ayuntamiento de Madrid ha extendido los carriles-bici por la periferia y los parques de la capital, toca pensar en la forma de llevarlos al centro. Sin embargo, se les presenta el problema de meter a los ciclistas en las calles estrechas del casco histórico y de regular la convivencia con los conductores de vehículos a motor. Para resolverlo, el Consistorio estudia una solución salomónica: los carriles- bici se construirán ahora en la calzada, quitando espacio en muchos casos al resto de vehículos; y se creará una red de "calles de prioridad ciclista o ciclocalles", donde los coches tendrán que amoldarse a la velocidad de las bicicletas. Se les presenta el problema de meter a los ciclistas en las calles estrechas del casco histórico

Hasta ahora, la práctica totalidad de las vías ciclistas de Madrid se construían encima de las aceras, lo que provocaba conflictos entre los conductores de bicicletas y los peatones. "Los ciclistas hemos estado arrinconados y enfrentados al peatón. El Ayuntamiento no ha sido capaz de darnos un espacio mínimo, porque no se atrevía a quitar espacio a los coches", critica el portavoz de Pedalibre, Iñaki Díaz.

Tras sus reivindicaciones, Gallardón parece dispuesto a hacer alguna concesión. "Los servicios técnicos están estudiando un elemento que se denomina 'red de calles de prioridad ciclista'", para hacer los carriles-bici "compatibles con el tráfico rodado", según aseguró el coordinador general de Obras y Espacios Públicos, Fermín Oslé, en la comisión municipal del área.

Según un informe elaborado por el Ayuntamiento, estas calles estarán "destinadas en primer lugar a las bicicletas" y "los vehículos deberán circular a una velocidad no superior a 30 km/h" para no estorbarlas. Mientras, los ciclistas tendrán que respetar las normas viarias, como cualquier otro vehículo. El Plan Director Ciclista establece media docena de itinerarios por el centro con tramos prioritarios para las bicicletas (ver gráfico). Las vías susceptibles de convertirse en ciclocalles son las más estrechas, como la de Atocha, la de Toledo, la Cava Baja o la del Águila, en La Latina.<p>Futuras vías ciclistas de Madrid.</p>

(Gráfico: H. de Pedro)

Bordillos o líneas pintadas

Además, "en los tramos más anchos, donde haya capacidad para más tráfico, las bicicletas irán por la calzada en carriles separados de los coches", explican fuentes del área de Obras y Espacios Públicos. Estos carriles seguirán el mismo sistema que las vías específicas para buses o taxis: en unos casos se separará del resto de la calzada con una línea pintada en el asfalto y, en otros, la división se hará mediante un bordillo que sobresalga del suelo o 'aletas de tiburón'. Los ciclistas tienen sus dudas de que se lleve a cabo a corto plazo

Para los ciclistas, éste "es el camino a seguir", aunque tienen sus dudas de que se lleve a cabo a corto plazo: "Las cosas tienen que cambiar, porque las aceras-bici son anacrónicas y en toda Europa y parte de España se respeta a los ciclistas. Pero dudamos de que se haga a buen ritmo", apunta Díaz. El Ayuntamiento se ha marcado el año 2016 como límite para finalizar los proyectos del Plan Ciclista y la reciente modificación de la ordenanza de Movilidad ya obliga a las bicis a circular por el asfalto.

Por su parte, los automovilistas no acogen de buen grado los planes municipales. "A los conductores no se les puede quitar más espacio. Se han extendido las áreas peatonales, han hecho carriles-bus y taxi y ahora piensan hacérselos a las bicis. No se puede hacer hueco a unos usuarios a costa de otros", según el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo.

Bicis: el 0,6% del tráfico

En su opinión, "se debe hacer un planteamiento realista: hay que ver cuánto costará y a cuánta gente beneficiará". De momento, el número de usuarios de estos carriles-bici sería mínimo: los ciclistas en la capital sólo suponen el 0,6% del tráfico total en hora punta. Los conductores avisan de que bajar a las bicis a la calzada "creará más atascos, el transporte público irá más lento y aumentarán los accidentes".

A ninguna parte y con obstáculos

La red de carriles-bici ha crecido en los últimos años en la capital (ahora hay unos 300 km), pero los ciclistas consideran que son una "auténtica chapuza": los carriles están invadidos por cubos de basura, alcorques o incluso marquesinas de autobús; los cruces con el tráfico rodado son peligrosos y los semáforos no dan tiempo suficiente a pasar; hay tramos llenos de maleza, con basura sin recoger y llenos de baches y desconchones; muchos no llevan a ninguna parte y otros tantos están cortados por obras.

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