Descalzas Reales
Pinturas murales de la escalera principal del monasterio de las Descalzas Reales. Chema Moya / EFE

Un año después de haber comenzado los trabajos de restauración de las pinturas de la escalera principal del monasterio de las Descalzas Reales, los murales han sido presentados este viernes con un nuevo colorido que le ha devuelto el brillo "a uno de los lugares con más magia" de la capital española.

"Todo se debe a la calidad de las pinturas y porque éste es, junto con la iglesia de San Antonio de los Portugueses, el único ejemplo que queda aquí de lo que fue la gran pintura mural del siglo XVII", ha dicho este viernes en conferencia de prensa Ángel Balao González, jefe del Departamento de Restauración de Patrimonio Nacional.

Podríamos definir la escalera como un museo de pintura mural en sí misma Este último ha explicado que la importancia pictórica de la obra se debe a que "no existen descripciones ni referencias de sus decoraciones, por lo que es posible que hayan intervenido hasta diez artistas para pintarlo".

El conjunto decorativo se compone de un primer rellano con un paisaje en el que aparecen San Juan Bautista y el cordero, mientras que en el plano superior está un Calvario realizado sobre lienzo. En el segundo tramo de la escalera se ubica el llamado Balcón real, una imagen que retrata al rey Felipe IV, el príncipe Felipe Próspero, la infanta María y la reina Doña Mariana de Austria.

"Podríamos definir (la escalera) como un museo de pintura mural en sí misma, ya que es posible observar en ella diferentes estilos que provienen de diferentes épocas", ha explicado Ana García Sanz en referencia a la forma en que está estructurada la obra.

Bóveda de Claudio Coello

En la decoración correspondiente a 1684 se pueden observar los siete arcángeles, más el ángel protector de la comunidad y un ángel custodio que representan las virtudes y los dones de Dios Padre. La obra es coronada por una bóveda con distintos motivos arquitectónicos cuyo techo está decorado con 'El rompimiento de la Gloria', obra de Claudio Coello.

La restauración de las pinturas, que concluyó tras doce meses de trabajo, ha sido posible gracias a un acuerdo firmado en 2008 entre Patrimonio Nacional y BBVA, que, según Jaime Saénz de Tejada, invirtió 200.000 euros.

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