En este sentido, el presidente de CECE, Antonio Rodríguez-Campra, ha apuntado, en declaraciones a Europa Press, que el crucifijo "forma parte de la cultura" española y considera la decisión "un ataque" a las mayorías que reconocen este símbolo como "de entrega y de cariño al prójimo".

Así, Rodríguez-Campra ha señalado que "con el respeto a las minorías, se está eliminando el respeto a las mayorías" a las que, a su juicio, decisiones como esta les "imponen una nueva religión llamada laicismo".

Además, ha destacado que, igual que se retiran crucifijos de las aulas, tendría que prohibirse a estos alumnos entrar en el museo del Prado por los cuadros con contenido religioso, lo que ha calificado como "la ley del absurdo". Además, ha manifestado que estos casos "no deberían llegar a los tribunales" porque, a su parecer, "bastaría con la opinión mayoritaria de la comunidad educativa".

En la misma línea, el presidente de CONCAPA, Luis Carbonel, ha lamentado la sentencia y el "laicismo radical excluyente del cristianismo" que, a su juicio, supone y ha remarcado que existe un "afán de persecución". Asimismo, ha indicado que el crucifijo, además de ser un símbolo cristiano, es "un signo de identidad cultural de todo un continente".

Signo de solidaridad y respeto

Por ello, ha asegurado a Europa Press que es un "error" no considerar este símbolo como un signo de "solidaridad, humildad y respeto a la persona" y ha declarado que rechazarlo es "renunciar a las raíces griegas, romanas y cristianas".

Además, ha comparado esta decisión con la "imposición" de la asignatura Educación para la Ciudadanía y, en este sentido, ha apuntado que "muchos españoles tienen que tragar" con la asignatura mientras que otros padres piden que se retire el crucifijo de la clase de sus hijos porque "parece que les molesta".

Por el contrario, el presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), Pedro Rascón, ha aplaudido la retirada de los crucifijos de las aulas pues, a su juicio, es "lógico y razonable" al ser un colegio público y ha subrayado, en declaraciones a Europa Press, que en un estado aconfesional "no tiene sentido que haya símbolos de una creencia que predominen sobre otros".

En cualquier caso, ha señalado que esta cuestión habría que regularla de alguna manera y, por ello, ha lamentado que el Gobierno haya "abandonado" la idea de elaborar una nueva Ley de Libertad Religiosa que abordara estos casos. "Nos volvemos a quedar sin norma, y las comunidades autónomas, que son las competentes lo dejan al libre albedrío de cada centro", ha añadido.

Finalmente, ha apuntado que la simbología de tipo religioso tiene que estar en espacios de culto o de ámbito religioso y "no en un espacio educativo" que, según ha explicado, debe ser "neutro" porque en él convive gente de distintos creencias e ideologías. "No es un ataque de unos contra otros, es el respeto a todos", ha concluido.

En relación a esta cuestión, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado que no hay "urgencia" ni "necesidad imperiosa" para reformar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR) —que incluiría la cuestión de los símbolos religiosos— porque, aunque la vigente "exige una actualización", en España, a su juicio, "la libertad religiosa se ejerce sin ningún problema y no hay discriminación alguna por razón religiosa".

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