El Senado francés aprueba el retraso de la edad de jubilación de los 60 a los 62 años

Trabajadores de Arcelor Mittal participan en una manifestación en Marsella, Francia.
Trabajadores de Arcelor Mittal participan en una manifestación en Marsella, Francia.
Guillaume Horcajuelo / EFE

Los senadores franceses aprobaron este viernes la reforma de las pensiones que prevé un retraso de dos años en la edad de jubilación y que ha provocado una intensa oposición en el país, con numerosas protestas y la paralización sistemática de algunos sectores estratégicos.

Como se esperaba y gracias al apoyo de los parlamentarios conservadores y centristas (177) que superaron a los de la oposición de izquierdas (153), los senadores aprobaron el considerado como proyecto estrella del mandato del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que elevará la edad mínima legal de jubilación de 60 a 62 años y de 65 a 67 años la edad para cobrar la pensión completa.

El texto entra ahora en la recta final. Tendrá que ser ratificado definitivamente por ambas cámaras y por el presidente. Una comisión paritaria de senadores y diputados consensuará el lunes un texto definitivo, que será ratificado por la cámara alta el martes y por la baja el miércoles, día en que quedará listo para la rúbrica de Sarkozy.

Lo hará en medio del ruido de fondo de las protestas que continúan en el país y que amenazan con radicalizarse en los próximos días, ante el llamamiento de sindicatos y organizaciones estudiantiles a seguir oponiéndose a un proyecto que consideran injusto. Pero el Gobierno parece decidido a avanzar en la reforma y a acelerar para superar el desafío que le plantean los sindicatos.

Ante la amenaza de penuria energética, Sarkozy no dudó en enviar, tal y como había anunciado, a los antidisturbios para desbloquear refinerías y depósitos de combustible, lo que mejoró la situación en las gasolineras.

Fue el caso de la refinería de Grandpuits, a las afueras de París, que como las otras once del país estaba cerrada desde hace días y que fue desalojada por la fuerza. Es una de las mayores de Francia y, aunque fue desbloqueada, sigue sin producir combustible porque los trabajadores no acuden a sus puestos.

La intervención policial se produjo en otros centros, en lo que fue una auténtica ofensiva para acabar con el bloqueo energético. Sarkozy lo había advertido la víspera, ante los crecientes problemas de abastecimiento, que no toleraría que los manifestantes tomaran al país por rehén y prometió firmeza.

La intervención policial mejoró la situación, aunque el Gobierno reconoció que todavía está cerrado algo más del 20% de las gasolineras, frente al 40% de hace dos días, por lo que serán necesarias varias jornadas para que se recupere la normalidad.

Sin embargo, quiso enviar un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos que estos días preparan sus vacaciones de Todos los Santos. La semana próxima los niños no tienen clase y muchos adultos aprovechan para tomarse un descanso, que peligraba por la radicalización del movimiento.

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